/ jueves 20 de junio de 2019

A Emma con profundo amor y al gato con mi admiración 

Debo dejar en claro que a mí el teatro me fascina, me encanta, me entretiene, me sorprende. Siempre he dicho que es una manifestación de súper mega ultra 3D y estoy totalmente convencido de que aporta mucho más que sonrisas, alegrías y buenos momentos: es la mejor forma de aprender.

Ha servido de plataforma para hacer de manera extraordinaria y muy eficiente un promotor incansable de la cultura, para desarrollar ideas, convencer voluntades, comprender ideologías, hacer que en el mundo nos llevemos mejor.

La obra de teatro a la que asistí la noche del miércoles me cautivó profundamente, se titula “Cosas pequeñas y extraordinarias”, realizada por el proyecto Perla y la agencia de la ONU para los refugiados, la ACNUR.

Escrita y dirigida por Daniela Arrollo y Micaela Gramajo, tiene como intención principal sensibilizar a las personas sobre la situación de los refugiados. Nominada como “La mejor obra de teatro para niños y adolescentes” por la Convención de Críticos y Periodistas Teatrales en el año 2017. Premiada en Argentina como “Mejor espectáculo internacional”.

Amo a Emma, así, sentí lo que ella atraviesa en su país: una situación violenta, sus padres periodistas corren peligro, su tío es fotógrafo, está desaparecido, se ven obligados a abandonar su país de origen, llegan a un lugar en donde hablan otro idioma, y un montón de cosas más que no son nada agradables, sin embargo aparecen en escena mis seres favoritos, después de mis hijos y de Dios por supuesto: los gatos, con una personalidad espectacular e impactante, este personaje me hace reír a carcajadas, en menos de dos segundos estoy al borde de las lágrimas.

Viven aventuras, platican, te hacen ver el sufrimiento de una persona refugiada, la importancia de los amigos en momentos difíciles, ves cómo una acción política e ideológico-cultural te puede destruir la vida, tu hogar y a tus seres queridos.

Estos personajes tienen la capacidad de sortear cosas pequeñas y extraordinarias, de transportarte a momentos extremadamente difíciles, como los de estar atrapado entre gente que te habla pero que no te entiende, en un idioma que todavía no digieres y en donde no puedes expresar el amor, la tristeza, la alegría con frases, sólo a través de tus actos y emociones, que es precisamente lo que Emma y ese maravilloso gato hacen.

Reí a carcajadas al igual que los cientos de niños que se encontraban en el Teatro de la Ciudad, como muchos adultos estuve a punto de llorar por las cosas y peripecias que le pasaban a Emma.Felicito a todas las personas que hicieron posible que esta magistral obra de teatro se presentara en Tapachula, mi admiración a la agrupación teatral Proyecto Perla Teatro, y a todos los integrantes de la ACNUR en Tapachula.

Hay que reconocer que tienen una labor muy complicada estos amigos de la ACNUR, se las ingenian de cualquier forma para hacernos entender por lo que pasan muchas de estas personas que abandonan su país no por ganas, sino orilladas por la tragedia, que al igual que Emma muchos no entienden lo que les pasa y menos lo entendemos los demás.

Se debe tener un gran sentido de empatía, de comprensión para lograr estar en sus zapatos, claro que tampoco nosotros la tenemos fácil en las fronteras, pero si de a poco nos entendemos, los unos y los otros, podremos lograr una mejor convivencia.Si quieres conocer más de este proyecto puedes hacerlo a través del Facebook, búscalos como proyectoperlateatro, en Twitter como proyectoperlat y en Instagram: proyecto_perla. ¡Vale la pena!

Debo dejar en claro que a mí el teatro me fascina, me encanta, me entretiene, me sorprende. Siempre he dicho que es una manifestación de súper mega ultra 3D y estoy totalmente convencido de que aporta mucho más que sonrisas, alegrías y buenos momentos: es la mejor forma de aprender.

Ha servido de plataforma para hacer de manera extraordinaria y muy eficiente un promotor incansable de la cultura, para desarrollar ideas, convencer voluntades, comprender ideologías, hacer que en el mundo nos llevemos mejor.

La obra de teatro a la que asistí la noche del miércoles me cautivó profundamente, se titula “Cosas pequeñas y extraordinarias”, realizada por el proyecto Perla y la agencia de la ONU para los refugiados, la ACNUR.

Escrita y dirigida por Daniela Arrollo y Micaela Gramajo, tiene como intención principal sensibilizar a las personas sobre la situación de los refugiados. Nominada como “La mejor obra de teatro para niños y adolescentes” por la Convención de Críticos y Periodistas Teatrales en el año 2017. Premiada en Argentina como “Mejor espectáculo internacional”.

Amo a Emma, así, sentí lo que ella atraviesa en su país: una situación violenta, sus padres periodistas corren peligro, su tío es fotógrafo, está desaparecido, se ven obligados a abandonar su país de origen, llegan a un lugar en donde hablan otro idioma, y un montón de cosas más que no son nada agradables, sin embargo aparecen en escena mis seres favoritos, después de mis hijos y de Dios por supuesto: los gatos, con una personalidad espectacular e impactante, este personaje me hace reír a carcajadas, en menos de dos segundos estoy al borde de las lágrimas.

Viven aventuras, platican, te hacen ver el sufrimiento de una persona refugiada, la importancia de los amigos en momentos difíciles, ves cómo una acción política e ideológico-cultural te puede destruir la vida, tu hogar y a tus seres queridos.

Estos personajes tienen la capacidad de sortear cosas pequeñas y extraordinarias, de transportarte a momentos extremadamente difíciles, como los de estar atrapado entre gente que te habla pero que no te entiende, en un idioma que todavía no digieres y en donde no puedes expresar el amor, la tristeza, la alegría con frases, sólo a través de tus actos y emociones, que es precisamente lo que Emma y ese maravilloso gato hacen.

Reí a carcajadas al igual que los cientos de niños que se encontraban en el Teatro de la Ciudad, como muchos adultos estuve a punto de llorar por las cosas y peripecias que le pasaban a Emma.Felicito a todas las personas que hicieron posible que esta magistral obra de teatro se presentara en Tapachula, mi admiración a la agrupación teatral Proyecto Perla Teatro, y a todos los integrantes de la ACNUR en Tapachula.

Hay que reconocer que tienen una labor muy complicada estos amigos de la ACNUR, se las ingenian de cualquier forma para hacernos entender por lo que pasan muchas de estas personas que abandonan su país no por ganas, sino orilladas por la tragedia, que al igual que Emma muchos no entienden lo que les pasa y menos lo entendemos los demás.

Se debe tener un gran sentido de empatía, de comprensión para lograr estar en sus zapatos, claro que tampoco nosotros la tenemos fácil en las fronteras, pero si de a poco nos entendemos, los unos y los otros, podremos lograr una mejor convivencia.Si quieres conocer más de este proyecto puedes hacerlo a través del Facebook, búscalos como proyectoperlateatro, en Twitter como proyectoperlat y en Instagram: proyecto_perla. ¡Vale la pena!

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