/ jueves 28 de abril de 2022

Carrereando la chuleta | Reformas que no reforman nada

Hay cosas en política que son el pan de cada día, por ejemplo, casi ningún presidente municipal puede evitar la tentación de remodelar el zócalo, y puede haber montones de colonias en las que jamás ninguno pone los ojos, en las que nadie pavimenta o hace una mejora, pero las del zócalo ya tienen como 10 capas. En el caso de los legisladores ya se agarraron como una especie de comodín a las dichosas reformas.

Pero ¿de qué han servido? Para hacer propaganda, comerciales, pelearse en las curules, pero de ahí en más, en sentido práctico, no han mejorado nada, y se supone esa es su razón de ser. Ejemplos hay muchos pero por tomar uno que nos afecta todos los días, aunque no parezca: la dichosa reforma educativa ¿acaso a partir de ella su chamaco logró brincar las enormes lagunas educativas? La respuesta es no.

Antes de dicha reforma, y después, los niños o jóvenes de secundaria seguían y siguen teniendo los mismos vicios: no tienen un pensamiento lógico matemático ni de comprensión de textos, sólo por mencionar dos de las habilidades primordiales; tienen una pésima ortografía, no saben resolver problemas prácticos. En realidad la Reforma sólo sirvió para que ahora un viernes al mes no haya clases por los “consejos técnicos”. Es el único cambio que he visto.

¿Sabía usted que entre las últimas reformas en el país se encuentran la Reforma en Materia de Competencia Económica, en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Hacendaria, la Laboral, la Educativa? Seguramente no porque es como si le preguntara si sabe qué hizo de comer la vecina en la semana, y no lo sabe porque ella no le avisa y porque usted no tiene beneficios de lo que prepare. Así nosotros, ni sabemos qué hacen los diputados “en nuestro nombre y beneficio” (ajá), y por lo tanto no obtenemos ningún beneficio real.

Habrá que buscarse otro mecanismo de mejora porque ese definitivamente no funciona, se está volviendo una salida fácil para que no digamos que los legisladores no trabajan, que no “discuten”, ya hemos visto que sí lo hacen y no en el mejor sentido de la palabra.

Nuestras leyes son de las mejores del mundo, de acuerdo con la escala de medición de la Cambridge University, la mejor constitución es la de Kenia, seguida de Zimbawe, Angola, Ecuador, Egipto y ¡sorpréndase!, México. El problema no es entonces lo que está escrito, sino lo que se hace –o mejor dicho, lo que NO se hace– con lo que está escrito, por lo que una reforma sirve para nada.

Es el incumplimiento, o el cumplimiento mañoso y a modo de esas leyes, lo que no nos deja avanzar. Sí, es cierto, en materia legal faltan cosas, pero a la par, se deberían crear los mecanismos para que se cumplan sin distinciones, de rango o de dinero, las que ya está ahí, así que antes de ponerse de cabeza por una reforma, habría ponerse a trabajar en cómo le van a hacer para que sí se cumpla lo reformado, porque seguramente lo anterior tampoco sirvió de mucho. Cuando escucho reforma a la Ley es como si yo lanzara mi reforma alimenticia y la firmara en los tacos.

Comentarios a rgonzalez@diariodelsur.com.mx

Hay cosas en política que son el pan de cada día, por ejemplo, casi ningún presidente municipal puede evitar la tentación de remodelar el zócalo, y puede haber montones de colonias en las que jamás ninguno pone los ojos, en las que nadie pavimenta o hace una mejora, pero las del zócalo ya tienen como 10 capas. En el caso de los legisladores ya se agarraron como una especie de comodín a las dichosas reformas.

Pero ¿de qué han servido? Para hacer propaganda, comerciales, pelearse en las curules, pero de ahí en más, en sentido práctico, no han mejorado nada, y se supone esa es su razón de ser. Ejemplos hay muchos pero por tomar uno que nos afecta todos los días, aunque no parezca: la dichosa reforma educativa ¿acaso a partir de ella su chamaco logró brincar las enormes lagunas educativas? La respuesta es no.

Antes de dicha reforma, y después, los niños o jóvenes de secundaria seguían y siguen teniendo los mismos vicios: no tienen un pensamiento lógico matemático ni de comprensión de textos, sólo por mencionar dos de las habilidades primordiales; tienen una pésima ortografía, no saben resolver problemas prácticos. En realidad la Reforma sólo sirvió para que ahora un viernes al mes no haya clases por los “consejos técnicos”. Es el único cambio que he visto.

¿Sabía usted que entre las últimas reformas en el país se encuentran la Reforma en Materia de Competencia Económica, en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Hacendaria, la Laboral, la Educativa? Seguramente no porque es como si le preguntara si sabe qué hizo de comer la vecina en la semana, y no lo sabe porque ella no le avisa y porque usted no tiene beneficios de lo que prepare. Así nosotros, ni sabemos qué hacen los diputados “en nuestro nombre y beneficio” (ajá), y por lo tanto no obtenemos ningún beneficio real.

Habrá que buscarse otro mecanismo de mejora porque ese definitivamente no funciona, se está volviendo una salida fácil para que no digamos que los legisladores no trabajan, que no “discuten”, ya hemos visto que sí lo hacen y no en el mejor sentido de la palabra.

Nuestras leyes son de las mejores del mundo, de acuerdo con la escala de medición de la Cambridge University, la mejor constitución es la de Kenia, seguida de Zimbawe, Angola, Ecuador, Egipto y ¡sorpréndase!, México. El problema no es entonces lo que está escrito, sino lo que se hace –o mejor dicho, lo que NO se hace– con lo que está escrito, por lo que una reforma sirve para nada.

Es el incumplimiento, o el cumplimiento mañoso y a modo de esas leyes, lo que no nos deja avanzar. Sí, es cierto, en materia legal faltan cosas, pero a la par, se deberían crear los mecanismos para que se cumplan sin distinciones, de rango o de dinero, las que ya está ahí, así que antes de ponerse de cabeza por una reforma, habría ponerse a trabajar en cómo le van a hacer para que sí se cumpla lo reformado, porque seguramente lo anterior tampoco sirvió de mucho. Cuando escucho reforma a la Ley es como si yo lanzara mi reforma alimenticia y la firmara en los tacos.

Comentarios a rgonzalez@diariodelsur.com.mx