/ martes 31 de enero de 2017

El muro ¿Lo pagará México?

Hace años que la situación es insostenible para Estados Unidos, víctimas de su éxito y la promoción del "American dream" el país del norte se ha visto paulatinamente reconquistado por quienes en su día fueron despojados: los mexicanos.

El cambio es palpable en la gastronomía, las nuevas tradiciones, e incluso en las películas que cada día incluyen más gente latina. Tan profunda es la aculturización que se vive en el vecino país, que hasta hay predicciones de que en tres décadas aproximadamente, el español será el idioma más hablado desplazando al inglés.

Ya hoy, es el segundo idioma, sólo por debajo del oficial.

Pero, recibir en su seno a tantos migrantes no sólo entraña la adopción de su bagaje cultural, implica también un gasto para el estado que debe otorgar a todas esas personas que habitan su país legal o ilegalmente, servicios como agua, luz, salud, seguridad, educación, etc.

Todo eso cuesta y mucho. Claro que al inicio no importaba, la mano de obra barata ayudó a construir el país luego de la gran depresión que vivieron tras la Segunda Guerra Mundial, pero hoy día, con su economía artificialmente sostenida, continuar recibiendo a tantas almas en su territorio es eventualmente insostenible en todos los niveles.

Como los güeritos no se duermen en sus laureles, decidieron hace muchos años iniciar la construcción de un muro y nadie se dio cuenta porque no era algo físico, sino más bien, una contención económica. Decidieron crear un corredor que, por natural, dieron por sentado y así surgió en el año 2000 el "Plan Puebla Panamá" (PPP).

Propuesto por Vicente Fox, el PPP intentaba la integración de nueve países (Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, NicaraguaPanamá y México) Claro, México no entraría completo, sino los estados integrantes del Sur-Sureste: Campeche, Chiapas, Guerrero, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

De acuerdo con el documento "Implicaciones legislativas del Plan Puebla Panamá", el proyecto perseguía los siguientes fines:• Impulsar proyectos de desarrollo social y económico de la zona. • Tener acceso a mejores oportunidades de crecimiento utilizando las ventajas comparativas para lograr la plena integración. • Lograr un desarrollo equilibrado, incluyente, ordenado y económicamente sustentable y sostenible. • Elevar la calidad de vida de la población. • Aprovechar las aspiraciones, intereses y situaciones comunes de historia, cultura, tradiciones y valores. • Fomentar la participación de la sociedad civil en la adopción de nuevas políticas públicas.

Es decir: súper carreteras que reducirían los tiempos de traslado, tratados comerciales que facilitaran la importación y exportación de mercancías y, por supuesto, trabajo. Mucho trabajo para la gente de toda la zona.

No pudo ser. Hubo protestas, quejas, denuncias y al final, todo se quedó en el tintero. Luego, con Felipe Calderón surgió el PPP renovado, ahora se llamaría "Proyecto Mesoamericano" palabras más, palabras menos era, como se dice la misma gata pero revolcada, tampoco prosperó.

Ambas propuestas con todo y sus buenas intenciones de mejorar la calidad de vida de los habitantes en los estados y países involucrados no eran más que el muro de contención que Estados Unidos necesitaba, el plan perfecto para frenar la migración a su país, generando propuestas laborales y de vida suficientemente buenas en los países de origen.

Desafortunadamente, no funcionó y hoy Trump se lanza contra la población migrante hablando de un muro cuya construcción se inició en 1994 durante la administración de Bill Clinton y que hoy por hoy divide a Tijuana de California, con una longitud de 1, 046 km y una altura de entre 3 a 6 metros.

Es decir, el empresario estadounidense hoy presidente de los Estados Unidos, sólo espanta con el petate del muerto,  no va a iniciar un muro va a continuar uno que hace dos décadas se comenzó y que no ha podido frenar la inmigración ni los nexos entre las ciudades fronterizas que pretendía dividir.

Y, calladito, calladito, con nuevos nombres y distintas formas, el PPP avanza en forma de Zonas Económicas Especiales, Tratados de Libre Comercio con América Latina (TLCAN) y así, la amenaza se vuelve realidad: México paga "el muro" pues los migrantes se van quedando en el país con todas las necesidades que deben ser satisfechas (salud, servicios, educación, etc.).

Hace años que la situación es insostenible para Estados Unidos, víctimas de su éxito y la promoción del "American dream" el país del norte se ha visto paulatinamente reconquistado por quienes en su día fueron despojados: los mexicanos.

El cambio es palpable en la gastronomía, las nuevas tradiciones, e incluso en las películas que cada día incluyen más gente latina. Tan profunda es la aculturización que se vive en el vecino país, que hasta hay predicciones de que en tres décadas aproximadamente, el español será el idioma más hablado desplazando al inglés.

Ya hoy, es el segundo idioma, sólo por debajo del oficial.

Pero, recibir en su seno a tantos migrantes no sólo entraña la adopción de su bagaje cultural, implica también un gasto para el estado que debe otorgar a todas esas personas que habitan su país legal o ilegalmente, servicios como agua, luz, salud, seguridad, educación, etc.

Todo eso cuesta y mucho. Claro que al inicio no importaba, la mano de obra barata ayudó a construir el país luego de la gran depresión que vivieron tras la Segunda Guerra Mundial, pero hoy día, con su economía artificialmente sostenida, continuar recibiendo a tantas almas en su territorio es eventualmente insostenible en todos los niveles.

Como los güeritos no se duermen en sus laureles, decidieron hace muchos años iniciar la construcción de un muro y nadie se dio cuenta porque no era algo físico, sino más bien, una contención económica. Decidieron crear un corredor que, por natural, dieron por sentado y así surgió en el año 2000 el "Plan Puebla Panamá" (PPP).

Propuesto por Vicente Fox, el PPP intentaba la integración de nueve países (Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, NicaraguaPanamá y México) Claro, México no entraría completo, sino los estados integrantes del Sur-Sureste: Campeche, Chiapas, Guerrero, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

De acuerdo con el documento "Implicaciones legislativas del Plan Puebla Panamá", el proyecto perseguía los siguientes fines:• Impulsar proyectos de desarrollo social y económico de la zona. • Tener acceso a mejores oportunidades de crecimiento utilizando las ventajas comparativas para lograr la plena integración. • Lograr un desarrollo equilibrado, incluyente, ordenado y económicamente sustentable y sostenible. • Elevar la calidad de vida de la población. • Aprovechar las aspiraciones, intereses y situaciones comunes de historia, cultura, tradiciones y valores. • Fomentar la participación de la sociedad civil en la adopción de nuevas políticas públicas.

Es decir: súper carreteras que reducirían los tiempos de traslado, tratados comerciales que facilitaran la importación y exportación de mercancías y, por supuesto, trabajo. Mucho trabajo para la gente de toda la zona.

No pudo ser. Hubo protestas, quejas, denuncias y al final, todo se quedó en el tintero. Luego, con Felipe Calderón surgió el PPP renovado, ahora se llamaría "Proyecto Mesoamericano" palabras más, palabras menos era, como se dice la misma gata pero revolcada, tampoco prosperó.

Ambas propuestas con todo y sus buenas intenciones de mejorar la calidad de vida de los habitantes en los estados y países involucrados no eran más que el muro de contención que Estados Unidos necesitaba, el plan perfecto para frenar la migración a su país, generando propuestas laborales y de vida suficientemente buenas en los países de origen.

Desafortunadamente, no funcionó y hoy Trump se lanza contra la población migrante hablando de un muro cuya construcción se inició en 1994 durante la administración de Bill Clinton y que hoy por hoy divide a Tijuana de California, con una longitud de 1, 046 km y una altura de entre 3 a 6 metros.

Es decir, el empresario estadounidense hoy presidente de los Estados Unidos, sólo espanta con el petate del muerto,  no va a iniciar un muro va a continuar uno que hace dos décadas se comenzó y que no ha podido frenar la inmigración ni los nexos entre las ciudades fronterizas que pretendía dividir.

Y, calladito, calladito, con nuevos nombres y distintas formas, el PPP avanza en forma de Zonas Económicas Especiales, Tratados de Libre Comercio con América Latina (TLCAN) y así, la amenaza se vuelve realidad: México paga "el muro" pues los migrantes se van quedando en el país con todas las necesidades que deben ser satisfechas (salud, servicios, educación, etc.).