/ lunes 4 de marzo de 2019

Títeres y cabezas

No se critica lo que no ha hecho López Obrador en tres meses. En realidad se critica lo que ha hecho mal y muy mal. Canceló el aeropuerto y México perdió miles de millones de dólares. No hay cómo reponerlos. Canceló el apoyo a las guarderías en vez de apoyarlas mediante un mecanismo inteligente. Eso ya ha causado incluso la muerte de más de un infante. Y ya murió la última víctima de la explosión de Tlahuelilpan. El país no marcha; repentinamente se detuvo la economía y no quiere ver los números. “Hay que darle tiempo “, dicen sus feligreses. ¿Más tiempo? Si en tres meses ha hecho quebrar al país con sus caprichos. Ahora ha hecho un llamado a la reconciliación “porque los opositores merecen respeto”. ¿Y lo perdido? Eso ya se perdió para siempre. Busca a la oposición para que lo asesore, seguramente, porque ya son muchos los errores. Lo abuchearon en Sonora.


Otra actriz que muere


Luego de la sensible pérdida de Christian Bach, murió Saby Kamalich, la legendaria “Simplemente María”, a los 78 años de edad, lo cual se considera dentro del promedio, no así el caso de Christian, veinte años más joven. En la actualidad, llegar a los 80 es andar por arriba de promedio que es de 77 para los varones y 78 para las mujeres en México, aunque no se ponen totalmente de acuerdo distintas instancias investigadoras. Como quien dice, me queda poco más de un sexenio, dicho en términos políticos, para seguir dando lata en la canica, a menos que surja algo inesperado que dé el aventón a la tumba fría. Hay personas que mantienen una lucidez extraordinaria después de los noventa, Caminan, conversan, disfrutan alegremente de su longevidad. La muerte ya los tiene sin cuidado. Son seres excepcionales con una genética superior. Dicen que en el siglo veintidós ya se podrá vivir los años que uno quiera cien, ciento cincuenta, porque van a revertir el envejecimiento. Suena a ciencia ficción, pero aseguran que será posible. Descansen en paz las actrices.


Enfermo alemán


Un señor alemán de escasos 39 años, llegó arrastrándose al hospital y ahí se desvaneció. Lo levantaron y lo pusieron en una cama. Le realizaron estudios y se encontraron que tenía la sangre blanca. Eran puros triglicéridos, 18 mil para ser exactos, cuando lo normal son 150 miligramos por decilitro. Quisieron hacerle un procedimiento moderno con una máquina especial, pero el aparato se trabó de tanto triglicérido. Luego recurrieron a la vieja práctica de la sangría, ya abandonada por “inútil”. Eso le salvó la vida porque le cambiaron la sangre. Le pusieron como cuatro bolis bien colorados y el señor se fue reponiendo. Es diabético. Yo le recomiendo a usted hacerse análisis periódicamente, no vaya a tener leche de vaca en vez de sangre. En Alemania curaron al enfermo; aquí en el Seguro, lo dudo. Cuídese.


Lodo estabilizado


Dice el SMAPA que ellos tienen permiso de echar lodo estabilizado en el río, porque ese lodo tiene muchos nutrientes. Cumplen con la norma. Y que no anden echando mentiras ni acusándolos de echar sustancias quemadas, ya que esas las tiran otros. El SMAPA no es responsable del tiradero de sustancias ajenas a los lodos estabilizados. Lo que no se vale es que traten de tirar a la calle empleados estabilizados nada más porque se le da la gana al director, quien dice que está muy bien apalancado con el Presidente Municipal y puede hacer las fechorías que quiera, pero a él ni se atreve a tocarlo Carlos Morales. Eso es mucho presumir. Lo de los lodos estabilizados está bien, pero lo de los empleados que quiere desestabilizar, no tiene justificación alguna, por más amigo que sea de Carlos Morales. Dijeron que en este sexenio no habría amiguismo y el director Farrera se la pasa gritando a los cuatro vientos que a él ni el Presidente lo toca. Ya es mucho ¿no?


Notarios bajo sospecha


Nuevamente El Güero Velasco protagoniza un escándalo relacionado con el enriquecimiento ilícito. Resulta que su primo, Alejandro Orantes Coello, es notario número 136 y está acusado de cometer presuntos fraudes notariales para la venta ilegal de terrenos comunales (que no pueden ser enajenados) y para la compraventa de bienes públicos con expedición de folios falsos. Esto cuadra con la “caída del sistema” del Registro Público de la Propiedad en octubre pasado. De resultar cierto este movimiento, surge la pregunta ¿cuál es el límite para el enriquecimiento de los políticos y sus cómplices? No existe, esa avaricia es infinita. Con este nuevo escándalo, es difícil que López Obrador le conteste el teléfono a Manuel Velasco, quien ya se sentía depredando en el proyecto del Tren Maya. Con razón dicen que el presidente no quiere saber nada de su político chiapaneco que fue su favorito. No tienen llenadera.


Generación


Unos son de la Generación X, otros pertenecen a la Generación Perdida y ya en el año dos mil nacieron los Milenials y ahora ya están los Postmilenials. Un amigo y yo, que somos de edades similares, conversábamos y me preguntó cómo se llamaba nuestra generación. Sin dudarlo ni un momento, le dije que nosotros somos de la Generación Netflix, porque nos chutamos películas y series de un tirón y no soltamos el control remoto ni aunque nos persiga un perro. Es que ya hemos pasado por aquellas gloriosas épocas en que íbamos al cine, hacíamos cola para comprar el boleto, entrábamos, comprábamos las palomitas y el refresco y nos disponíamos a ver la película. Se apagaba la luz y sonaba el ruido dentado del proyector. Experimentábamos en ese momento una sensación de privilegio por estar ante la enorme pantalla admirando a las bellezas inalcanzables, metidos en la trama de Hitchcock, emocionados con los westerns, esperando el desenlace de la película detectivesca. Estas emociones las desconocen los muy jóvenes porque ya ni ruido hace el proyector y a la sala de cine hay que ir con abrigo por lo fuerte que ponen el aire acondicionado. Es otra cosa. Nosotros ya nos vamos resignando a depositar esos elementos en la nostalgia y ahí se quedarán. Ahora podemos, si queremos, poner una pantallota en la casa, comprar palomitas en el súper, ver la película a la hora que sea y, ya en el colmo, poner una grabación del paso del rollo para darle ambiente. Somos la Generación Netflix.


Ya acabó ya


Se me acabó el espacio, no me queda más que agradecer a usted la lectura de estos Títeres y desearle un excelente inicio de semana. Hasta mañana.

No se critica lo que no ha hecho López Obrador en tres meses. En realidad se critica lo que ha hecho mal y muy mal. Canceló el aeropuerto y México perdió miles de millones de dólares. No hay cómo reponerlos. Canceló el apoyo a las guarderías en vez de apoyarlas mediante un mecanismo inteligente. Eso ya ha causado incluso la muerte de más de un infante. Y ya murió la última víctima de la explosión de Tlahuelilpan. El país no marcha; repentinamente se detuvo la economía y no quiere ver los números. “Hay que darle tiempo “, dicen sus feligreses. ¿Más tiempo? Si en tres meses ha hecho quebrar al país con sus caprichos. Ahora ha hecho un llamado a la reconciliación “porque los opositores merecen respeto”. ¿Y lo perdido? Eso ya se perdió para siempre. Busca a la oposición para que lo asesore, seguramente, porque ya son muchos los errores. Lo abuchearon en Sonora.


Otra actriz que muere


Luego de la sensible pérdida de Christian Bach, murió Saby Kamalich, la legendaria “Simplemente María”, a los 78 años de edad, lo cual se considera dentro del promedio, no así el caso de Christian, veinte años más joven. En la actualidad, llegar a los 80 es andar por arriba de promedio que es de 77 para los varones y 78 para las mujeres en México, aunque no se ponen totalmente de acuerdo distintas instancias investigadoras. Como quien dice, me queda poco más de un sexenio, dicho en términos políticos, para seguir dando lata en la canica, a menos que surja algo inesperado que dé el aventón a la tumba fría. Hay personas que mantienen una lucidez extraordinaria después de los noventa, Caminan, conversan, disfrutan alegremente de su longevidad. La muerte ya los tiene sin cuidado. Son seres excepcionales con una genética superior. Dicen que en el siglo veintidós ya se podrá vivir los años que uno quiera cien, ciento cincuenta, porque van a revertir el envejecimiento. Suena a ciencia ficción, pero aseguran que será posible. Descansen en paz las actrices.


Enfermo alemán


Un señor alemán de escasos 39 años, llegó arrastrándose al hospital y ahí se desvaneció. Lo levantaron y lo pusieron en una cama. Le realizaron estudios y se encontraron que tenía la sangre blanca. Eran puros triglicéridos, 18 mil para ser exactos, cuando lo normal son 150 miligramos por decilitro. Quisieron hacerle un procedimiento moderno con una máquina especial, pero el aparato se trabó de tanto triglicérido. Luego recurrieron a la vieja práctica de la sangría, ya abandonada por “inútil”. Eso le salvó la vida porque le cambiaron la sangre. Le pusieron como cuatro bolis bien colorados y el señor se fue reponiendo. Es diabético. Yo le recomiendo a usted hacerse análisis periódicamente, no vaya a tener leche de vaca en vez de sangre. En Alemania curaron al enfermo; aquí en el Seguro, lo dudo. Cuídese.


Lodo estabilizado


Dice el SMAPA que ellos tienen permiso de echar lodo estabilizado en el río, porque ese lodo tiene muchos nutrientes. Cumplen con la norma. Y que no anden echando mentiras ni acusándolos de echar sustancias quemadas, ya que esas las tiran otros. El SMAPA no es responsable del tiradero de sustancias ajenas a los lodos estabilizados. Lo que no se vale es que traten de tirar a la calle empleados estabilizados nada más porque se le da la gana al director, quien dice que está muy bien apalancado con el Presidente Municipal y puede hacer las fechorías que quiera, pero a él ni se atreve a tocarlo Carlos Morales. Eso es mucho presumir. Lo de los lodos estabilizados está bien, pero lo de los empleados que quiere desestabilizar, no tiene justificación alguna, por más amigo que sea de Carlos Morales. Dijeron que en este sexenio no habría amiguismo y el director Farrera se la pasa gritando a los cuatro vientos que a él ni el Presidente lo toca. Ya es mucho ¿no?


Notarios bajo sospecha


Nuevamente El Güero Velasco protagoniza un escándalo relacionado con el enriquecimiento ilícito. Resulta que su primo, Alejandro Orantes Coello, es notario número 136 y está acusado de cometer presuntos fraudes notariales para la venta ilegal de terrenos comunales (que no pueden ser enajenados) y para la compraventa de bienes públicos con expedición de folios falsos. Esto cuadra con la “caída del sistema” del Registro Público de la Propiedad en octubre pasado. De resultar cierto este movimiento, surge la pregunta ¿cuál es el límite para el enriquecimiento de los políticos y sus cómplices? No existe, esa avaricia es infinita. Con este nuevo escándalo, es difícil que López Obrador le conteste el teléfono a Manuel Velasco, quien ya se sentía depredando en el proyecto del Tren Maya. Con razón dicen que el presidente no quiere saber nada de su político chiapaneco que fue su favorito. No tienen llenadera.


Generación


Unos son de la Generación X, otros pertenecen a la Generación Perdida y ya en el año dos mil nacieron los Milenials y ahora ya están los Postmilenials. Un amigo y yo, que somos de edades similares, conversábamos y me preguntó cómo se llamaba nuestra generación. Sin dudarlo ni un momento, le dije que nosotros somos de la Generación Netflix, porque nos chutamos películas y series de un tirón y no soltamos el control remoto ni aunque nos persiga un perro. Es que ya hemos pasado por aquellas gloriosas épocas en que íbamos al cine, hacíamos cola para comprar el boleto, entrábamos, comprábamos las palomitas y el refresco y nos disponíamos a ver la película. Se apagaba la luz y sonaba el ruido dentado del proyector. Experimentábamos en ese momento una sensación de privilegio por estar ante la enorme pantalla admirando a las bellezas inalcanzables, metidos en la trama de Hitchcock, emocionados con los westerns, esperando el desenlace de la película detectivesca. Estas emociones las desconocen los muy jóvenes porque ya ni ruido hace el proyector y a la sala de cine hay que ir con abrigo por lo fuerte que ponen el aire acondicionado. Es otra cosa. Nosotros ya nos vamos resignando a depositar esos elementos en la nostalgia y ahí se quedarán. Ahora podemos, si queremos, poner una pantallota en la casa, comprar palomitas en el súper, ver la película a la hora que sea y, ya en el colmo, poner una grabación del paso del rollo para darle ambiente. Somos la Generación Netflix.


Ya acabó ya


Se me acabó el espacio, no me queda más que agradecer a usted la lectura de estos Títeres y desearle un excelente inicio de semana. Hasta mañana.

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