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CARRERANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

 

Y NADA HA CAMBIADO

Ayer se hubiera festejado un onomástico más de Luis Donaldo Colosio y sé que muchos van a brincar pero honestamente lo único memorable que hizo el señor fue haber sido asesinado en campaña, de ahí en más no realizó nada extraordinario por México o en todo caso, que alguien me diga qué fue, porque en ningún lado de la historia aparece como la parte fundamental de un cambio y eso que metido en la política siempre estuvo, antes de ser candidato fue diputado, senador, pero no hay una sola iniciativa de él, que después se haya hecho Ley que haya cambiado el rumbo de nuestra patria.

Estuvo también al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y que yo sepa no acabó con la pobreza ¿o sí? Es muy fácil decir que hubiera sido “el salvador”, que este país necesitaba (y que como a Quetzalcóatl muchos siguen esperando sentados sin hacer nada más que eso). En realidad no entiendo por qué un discurso, que además, no tenía nada de extraordinario le haga creer a alguien que si hubiera llegado a ser presidente, como era obvio dado que era “el candidato”, hubiera cambiado esa realidad que “él veía”.

Un México “con hambre y sed de justicia” es lo que todos vemos y vivimos desde hace como 200 años, claro que si eres político otra realidad es la que te toca; el punto es que así como los pre o candidatos de la actualidad cuando andan en campaña ven todas las cosas malas, lo que no dicen es ellos desde sus trincheras qué han hecho para cambiar eso que critican.

La realidad de este país no se va a transformar con discursos ni con buenas intenciones, si así fuera seríamos algo más allá del primer mundo, porque se echan cada puntada que pareciera que realmente les importan los mexicanos y sus condiciones de vida.

Cada quien puede hacerle homenajes a lo que mejor le parezca, pero creo que ya deberíamos dejar de fantasear y evitar que los que quieren llegar sigan contándonos historias maravillosas de superhéroes, que siempre son ellos, por supuesto.

Nos van a llenar de discursos en los próximos meses y hay una sola pregunta que nos deberíamos hacer y hacerles: de todas esas cosas horribles que dices que hay o que han hecho sus contrincantes ¿qué han hecho al respecto en concreto y con qué resultados? Caso contrario, es como si dejáramos que a nuestro coche lo arreglara un don que vende mangos en la esquina nomás porque nos dijo que él sabía cómo y nos contó una historia muy bonita acerca de los coches.

Va a ser difícil que tengamos gobernantes o legisladores a la altura de lo que necesitamos, mientras no nos pongamos en nuestro papel de patrón, a ver, recuerda cuando fue a pedir trabajo, no importa para qué puesto, antes de contratarlo se aseguraron de todas las formas que usted supiera hacer aquello por lo que le iban a pagar y lo más seguro, es que le paguen una vacilada, pues imagine entonces cómo nos deberíamos poner de exigentes, si vamos a contratar a cualquier cantidad de fulanos a los que les van a pagar una millonada con dinero público (o sea suyo).

El que muchos medios le sigan dando un espacio a esa muerte que como la de cualquier ser humano es lamentable pero sólo por eso, porque era un ser humano, me deja pensando en cómo a veces nos detenemos en cosas que no sirven de mucho para cambiar nuestra realidad, esta realidad en la que la canasta básica está por las nubes, en la que tenemos los salarios más bajos, la gasolina más cara, en la que hay casos de corrupción por parte de un montón de gobernadores, en la que los índices de pobreza y de violencia nomás no disminuyen, en donde los legisladores se atreven a sentarse a comer como puercos de rancho fino mientras un grupo de indígenas “invitados” sólo los ven, en donde la justicia se aplica dependiendo del dinero o el apellido que tengas.

Como pueblo, como votantes, como generadores de impuestos, hay que creernos lo que somos: los futuros patrones de todos los que quieren llegar y tenemos que cerciorarnos de que sean los idóneos, porque no nos van a hacer un favor, todo lo contrario, nos van a salir muy caros, así que mínimo que sepan cómo trabajar, porque de nada nos va a servir alguien que “vea un México caótico” y de todas formas no haga nada.