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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

EL MOMENTO EXACTO

Aunque hay quien afirma que la suerte no existe, yo digo que sí, que algunas veces se nos presentan momentos u oportunidades que cambian nuestra vida y al menos en teoría, para bien.

Hemos visto montones de videos de esos en donde pasa un tráiler y por un centímetro, no más que eso, no se lleva al individuo, o donde se cae algún objeto pesado que pudo haber matado a alguien pero ese alguien se movió justo a tiempo y hacia el lado correcto.

Ayer fue un día de sentimientos encontrados, por un lado había montones de mexicanos eufóricos por los triunfos en las elecciones, por el otro un pueblo al que no sé bien por qué le afecta tanto cuando México pierde en el futbol, ni que hubiera jugado El América.

Entre risas y lágrimas hubo una palabreja comenzó a sonar por todos lados: Esperanza, yo conozco a un par, buenas muchachas hasta eso, pero creo que no se referían a ellas, sino a ese sentimiento de que la siguiente “es la buena”, y en todos los sentidos, en el deportivo, el político.

Me preocupan dos cosas y no estoy de aguafiestas, en el fondo yo también quiero pensar que el siguiente mundial será diferente, que el próximo sexenio también, pero para ninguna de las dos cosas hay varita mágica.

¿Le ha pasado que quiere hacer algo bueno por su familia y resulta que el cuñado mantenido, la hermana loca, el sobrino narco, lo echan todo por la borda, o peor aún que el recién llegado novio de la prima parece que toma las riendas de todo, sin conocer nada ni a nadie?

Algo así puede suceder, créame, ganó mucha gente que caminó, trabajó, se preparó, dio batalla, pero también ganaron un montón que lo único que hicieron fue, en un golpe de suerte, subirse a la marejada en el momento exacto, y ahí andan ahora felices, surfeando en la cresta de la olas pero no saben nada de nada, no tienen un plan de trabajo, es más, ni ellos (o ellas) saben qué hacen ahí.

Esa es la primer cosa que me preocupa, que la carretada levantó parejo, porque seamos sinceros, el llevar tal o cual bandera no es garantía de nada, lo hemos visto una y otra vez, los partidos en México no son respaldo ni garantía de nada, han salido tan malos los pintos como los colorados, así como ha habido uno que otro acierto en todos los colores. Se quedaron fuera muchos que valían la pena, entre otras cosas porque aún no somos muy diestros en eso del voto diferenciado, se nos hace más cómodo hacer tachadero parejo de boletas, además de que es una tarea medio titánica acordarse de tanto condenado mono.

La segunda cosa que me preocupa es que nos pase en la política un poco lo que sucede con la selección y que nos quedemos como meros espectadores. Que si no se logran los cambios que urgen, que requerimos, solamente vociferemos, pataleemos, nos enojemos por un instante y ya, la vida sigue, las cosas pasan, al cabo ya estamos acostumbrados a que las cosas no funcionan.

Ya nos pasó, ya hubo un cambio que todo mundo esperaba, en el que millones de mexicanos teníamos puestas las esperanzas, y aunque sí hubo mejoras en varios aspectos, la verdad es que nos salió debiendo, sobre todo porque además se le dio la oportunidad de una continuidad, y de todas formas no fue lo que esperábamos, lo que necesitábamos.

No podemos volver a hacer lo mismo, sobre todo con los que sabemos ni siquiera llegaron por méritos, a todos hay que exigirles puntualmente el cumplimiento de todas y cada una de sus promesas si es que queremos salir en algún momento del atolladero en el que estamos como país.

Si la selección no califica en realidad no pasa nada, a lo mejor es un poco menos de lana para los jugadores y los involucrados directos, pero si nuestros nuevos gobernantes no dan el ancho, entonces sí pasa todo y esto sí es nuestro asunto, el mío, el suyo, el de todos. Estamos en el momento exacto, no sé si llamarle suerte, pero de nosotros depende que haya México en el futuro, hagamos conciencia de eso.