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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

 

LAS IGNORANCIAS Y LAS INICIATIVAS

Querido lector, nomás hay un mes patrio y por alguna razón este año me pegó más dura la nacionalidad, sólo espero que no me agarre igual de intensa la Navidad, porque donde no me traigan nada los Reyes otra vez ahora sí voy a pensar que no existen y ni estoy preparado aún para ello.

Pero volviendo a los asuntos tricolores, he de confesarle que me sentí mal cuando descubrí que no sabía cómo era el Escudo Nacional, así como lo oye, justo en esta época me vengo dando cuenta de ello, es más -y lo más seguro es que me equivoque-  pero si yo le pregunto en este momento podría decirme que “es un águila parada en un nopal devorando una serpiente”.

Pues no. Bueno sí, pero a medias. Sabía o se había dado cuenta que hay hojas de encina y de laurel, que hay frutos, una isla, caracoles, piedras preciosas (jade y obsidiana) ¡yo no! Son cosas que se supone siempre vi, pero sin ver.

Esto, aparte de la historia de cada uno de estos elementos llena de simbolismo y cosmovisión indígena, pero claro, con la lógica mezcla europea es parte de lo que somos, resumido en una imagen, que es quizás una de las más complejas y bellas de todo el mundo en la actualidad y eso no lo digo yo, aunque claro, que me ufano de ello.

Sin embargo, no sólo es la parte informativa, histórica, es lo que creo hacemos con el país mismo. Estamos pero no estamos, creemos que hacemos pero no hacemos nada, lo queremos pero no lo cuidamos, nos emocionan las fechas patrias pero el valor cívico nomás no se nos da.

Habríamos de hacer el propósito de abrir más los ojos, no sólo ante los detalles del Escudo, sino ante las grandes cosas que tenemos como país y que pareciera ni siquiera sabemos. ¿Acepta el reto? Ahora que están tan de moda. En una de esas algo bueno sacamos.

Cambiando un poco, pero sólo un poco de tema, pero siguiendo con el bien de la Patria, ya le echó un ojo a las prioridades de la Legislatura del Congreso de la Unión, sí, esa que se está estrenando, seguro usted tendrá una mejor opinión que la mía, pero si no las ha visto, pos le chismeo aprovechando estas líneas.

La primera es, “asegurar el acceso de las mujeres a los servicios de salud sexual y reproductiva, así como a la interrupción legal del embarazo a nivel nacional”, en este caso en particular me reservo mi opinión para otra entrega.

La segunda es, “añadir un párrafo al Artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo para que anualmente se incremente el salario mínimo en dos puntos porcentuales arriba del índice inflacionario previsto para cada año, con el fin de garantizar que el salario mínimo cubra las necesidades básicas de un jefe de familia”. Suena bien, nomás que ahí sí como Santo Tomás y hasta no ver, no creer; le recuerdo que la congeladora fiscal está más llena que el frigorífico de algunos políticos.

Otro punto que tocan es el “extender los beneficios de seguridad social a matrimonios entre personas del mismo sexo”, que puede servir para proteger los derechos de los hijos de las parejas homoparentales, pues actualmente se encuentran en desamparo niños, niñas y adolescentes.

El cuarto lugar lo ocupa el “impulsar la educación superior como una obligación del Estado”, lo cual me parece bien, pero honestamente a la par, si no es que antes, habría que crear los mecanismos necesarios para que los que ya de por sí salen tengan dónde trabajar, aplicar esos conocimientos, que les paguen bien, para que entonces sí sirva como un medio para que los jóvenes y sus familias mejoren su calidad de vida.

Le comento la última y si le parece mañana comentamos otras cinco. Buscan también eliminar la figura del “fuero constitucional” de los servidores públicos y establecer en su lugar la de “inmunidad constitucional”, que abriría la posibilidad de sujetar a proceso penal a los altos funcionarios, incluido el presidente de la República. Le entraron a medias al tema, como dirían por ahí, no vaya siendo que sean ellos los que se vean en esa situación y pues solitos no se iban a atorar ¿cierto?

Qué le parece querido lector, así las cosas en la Patria, hay un ligero, ligerito susurro de esperanza, como cuando ve una plumita de ave volar frente a usted, sólo espero que no sea porque ya desde ahorita están despelucando a la gallina.