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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

Por Ronay González

 

DE SOLUCIONES GENIALES Y NECESIDADES

Chiapas tiene un gran talento entre sus niños y jóvenes, el punto es que no hemos encontrado la “fórmula mágica” para descubrirlos y apoyarlos. Se requiere dinero, eso es cierto, pero más que eso, es justo ese nivel de educación que no hemos logrado como país.

Sé que si a duras penas podemos lograr que los chamacos medio lean y medio escriban, va a estar complicado que descubramos sus talentos, para qué son buenos, que los ayudemos a echar a volar su imaginación, pero habremos de encontrar el método para hacerlo porque las soluciones a los problemas de este país están ahí y las estamos dejando pasar de largo.

Ya hay por ahí un intento que apenas empieza con las materias extracurriculares que se imparten en algunas escuelas, de las de tiempo completo y que incluyen cosas como emprendimiento, educación financiera, pero son unas cuantas y por supuesto ninguna en Chiapas, quien sabe hasta cuándo.

Es un primer y pequeño esfuerzo, pero también me gustaría que hubiera la Secretaría de las Soluciones ¿se imagina? Pero sin burocracias, sin grandes estructuras, que hubiera un director-secretario-ayudante (y hasta intendente si fuera necesario), todo en uno, que por municipio recopilara las tres más grandes problemáticas y buscara a quienes los resolvieran, estudiantes, investigadores, maestros, o cualquiera que tuviera una solución en mente, porque si bien los pequeños tienen las ideas más frescas también hay conocimiento desperdiciado en los mayores.

Sé que no sería un proceso simple, pues normalmente quien tiene las ideas casi nunca cuenta con los medios para probar que su propuesta puede ser funcional, pero como al menos de inicio no se puede hacer todo mágicamente, partamos de la idea de que tendrán que ingeniárselas para hacer una primera demostración, misma que de resultar electa podrá ser mejorada con la ayuda de expertos.

No crea que me fumé algo y se me ocurrió tan maravillosa idea, en realidad me surgió la inquietud cuando supe de la pequeña Xóchitl Guadalupe Cruz, una niña de nueve años, nada más y nada menos ganadora del Premio a la Mujer Científica del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM por haber desarrollado un calentador de agua para comunidades de bajos recursos. ¿Usted lo sabía?

Claro que el prototipo fue construido con ayuda de docentes y alumnos de la Universidad del Valle de México Campus Tuxtla y de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, no fue ella sola, pero ese es justo el punto, su proyecto “Baño calientito” fue una gran idea que logró hacer realidad y que consiste en un calentador de agua con materiales reciclados, el de ella sólo tenía capacidad para 10 litros de agua y una temperatura de 40 grados centígrados, pero ya con la ayuda de estudiantes y docentes ya tiene una capacidad de 65 litros y eleva la temperatura por encima de los 70 grados centígrados.

Ella sufre todos los días de agua fría, bueno para empezar de agua, y luego fría para bañarse, sabemos que en la sierra no hace el calor del que gozamos aquí, y como ella cientos de indígenas que viven en esos lugares, es un problema real y la solución no llegó de una súper Secretaría, no, llegó de una chamaquita (con todo el respeto que me merece), que ya estaba harta de tener que bañarse con agua fría o de hacer todo un circo para obtener agua caliente, y que buscó cómo solucionarlo, y lo hizo.

Cuando leí la información me dio mucho gusto hasta este punto, el prietito en el arroz fue justo la información que se desplegaba después y en donde se sigue haciendo referencia a un estado en donde más del 70 por ciento de la población vive en situación de pobreza, y de ese segmento más del 30 por ciento lo hace en extrema pobreza.

Eso nos deja ver que los problemas siguen siendo como el dragón de las siete cabezas, que desde hace no sé ya cuántos años, décadas, estamos en esa condición y que no ha habido quien nos logre sacar, luego entonces, habrá que intentarle por todos los lados.

Con este simple ejemplo podemos darnos cuenta de que no es imposible. Un calentador de agua cuesta casi 4 mil pesos, el más pequeño, más instalación, materiales, la solución de una chamaca de nueve años, que puede ser que conocimientos no tenga muchos pero sí voluntad, no llega ni a los 700 pesos, y puede disminuirse el costo dado que muchos de los materiales son reciclados y además será de “autoconstrucción”.

Hay que hacernos hacia lo que sí funciona y dejar de inventar el agua tibia, cuando tenemos el talento para sacar el agua caliente y mucho más que eso. Las soluciones las tenemos todos, nomás hay que aplicarnos.