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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

 

UNA Y OTRA VEZ

 

Este fin de semana pasado, en el último de los días en donde se disfrutó de la temporada vacacional, volvimos todos a lo de siempre y muchas cosas se repitieron, por ejemplo, nuevamente el Cruz Azul hizo lo que mejor hace: regarla, y es que mantenía una esperanza matemática de poder aspirar a la liguilla del fútbol mexicano pero en el último minuto le metieron el segundo gol del partido quedando con esto nuevamente fuera de toda posibilidad de participar en la siguiente ronda del fútbol mexicano.

Y es que es ya un gran clásico que el Cruz Azul empiece muy bien y termine cajeteándola gacho, pero honestamente ese asunto es lo de menos, hay otras cosas “de siempre” que preocupan más, como el que independientemente del nivel socio económico de los vacacionistas, todos dejan un verdadero chiquero en las playas de la Costa chiapaneca.

Pero la lista sigue, en redes sociales, en medios impresos y electrónicos, en los cafés, en comentarios de banqueta, el otro gran clásico en donde participan todos es la purificación de los políticos con la detención de Duarte. “Que le caiga todo el peso de la ley”. “Que responda”. “Que le hagan pagar”, cuando esos mismos que felicitan a la PGR son los mismos que felicitaban al mismo personaje cuando era gobierno.

La doble moral de gobierno y gobernados se repite en varios aspectos, seguimos siendo fanáticos de los escándalos y hasta cierto punto todos contribuimos al espectáculo del escarnio cuando le aplican la ley (a los se les aplica y aunque sea a medias) pero no nos hacemos responsables de nuestra elección de los ahora castigados.

No le damos importancia a los pequeños problemas que se generan con el hecho de seguir buscando populismos al momento de elegir o confiarle ciegamente al que nos dice que nos solucionará de todos nuestros problemas en un tronar de dedos, y luego nos extraña que ese mismo personaje resulte ser peor que el otro y que el antecesor de éste.

Le exigimos a la autoridad legalidad en los procesos grandes pero somos apáticos en los pequeños, estamos sufriendo serios problemas de falta de efectividad al aplicar la justicia, muchos ya encontraron el camino para seguir burlándose de esta y a nadie parece importarle, mientras no salga afectado claro.

Por ejemplo, aquí en la zona, a menos de un mes de haber obtenido su libertad, Alberto Ávila Alvarado, “El Chacal”, a quien se vincula con el Cártel de Tijuana Nueva Generación, fue aprehendido por agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP) en Tijuana, Baja California.

El sujeto, quien mantenía una pugna con el Cártel de Los Uriarte por el control de la colonia Obrera y Florido, fue capturado en la colonia Villas del Álamo II en posesión de un arma de fuego y droga cuando circulaba sobre la calle Miguel Ángel Cárdenas, de acuerdo con información difundida por el semanario Zeta.

“El Chacal” había salido en libertad en marzo pasado, luego de que el 7 de mayo de 2015 fue detenido por el delito de posesión de arma de fuego y delitos contra la salud, en su modalidad de narcomenudeo, este personaje en los últimos 7 años ha logrado salir 5 veces de la cárcel por la vía legal y creo al igual que muchos lo seguirá haciendo.

Se trata de un delincuente de medio nivel, por decirlo así, pero como ese son montones, además de otros que provocan severos daños a la economía nacional o a la de sus propios estados y nadie les pone un alto, claro que cuando ya exagerado pues se fugan para después ser capturados y sentenciados pero el daño que pudo ser evitado nadie lo repara.

Necesitamos cambiar los mecanismos de gobernabilidad y los criterios que la Ley tiene para castigar a los responsables de todos los tipos, los grandes y los chiquitos, que el delincuente realmente le tema a la justicia, que haya justicia en dos palabras.

Así las cosas “cotidianas y comunes” de nuestro país: basura, escándalos, ojalá pronto nos sorprendamos con algo nuevo y de provecho.