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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

EL LIBRAMIENTO QUE NOMÁS NO LA LIBRA

La ciudad ideal sería aquella que no necesita arreglos, obras y no sé si en algún lugar exista pero aquí desafortunadamente, no. A nuestra Tapachula, como a casi todos los lugares del país le hacen falta más de diez cosas, algunas se han ido atendiendo, en otras se empieza, algunas más ni siquiera están contempladas y es normal, es como la casa, el poco dinero que logra uno juntar tiene que partirse en pedacitos para atender los desperfectos en el techo, en la pintura, en los baños, la cocina.

Sin embargo, hay prioridades, si uno anda corto de lana y tiene que decidir entre gastar cien pesos en víveres o en calcetines nuevos, sabemos cuál sería la decisión; siempre que no sea usted diputado porque para empezar no tendría necesidad de escoger y para seguirle, segurito escogía los calcetines, los más feos y los más caros.

El libramiento de esta ciudad es una vía principal, es como el pasillo de la casa, volviendo al ejemplo, de una u otra forma todos pasamos por ahí y está hecho pedazos, ya no hay para dónde te hagas para poder transitar con el menor riesgo y no exagero, las malas condiciones en las que se encuentra han causado la muerte de varias personas, claro que ahí también se suma la imprudencia de los conductores que creen que es pista de F1, pero aún a velocidades moderadas es un verdadero peligro.

Lo peor es que no es de ahorita, tiene ya más de cuatro años, si la memoria no me falla que no se le pone atención desde Viva México a Tuxtla Chico, no hay un solo tramo que se salve de las malas condiciones. Son diez kilómetros que se vuelven intransitables y ya lejos de ser una solución como lo fue en su creación, se vuelve un dolor de cabeza.

Llega a ser tan desesperante que hay personas que rellenan los hoyos con lo que pueden, pero obviamente sale peor, porque entonces ya no sólo son cráteres; además, hay montículos, piedras y otros materiales regados por todos lados.

Como siempre y en todo, en teoría debería haber un responsable, nomás que son difíciles de encontrar. No es un asunto municipal, porque esta obra estuvo y está a cargo del gobierno estatal, pero como las máximas autoridades llegan en helicóptero ni idea tienen de las pésimas condiciones en las que se encuentra, es lo malo de dirigir las cosas desde un escritorio y con todas las comodidades, porque desconocen la realidad.

Aunado a eso, “mantenimiento” es una de las palabras que parecieran desconocer, hacen las obras, las presumen, les aplauden, se toman la foto, pero se les olvida un pequeño detalle, no permanecen intactas a través de los años, mucho menos cuando su uso es tan frecuente, hay que dedicarles una cantidad de recursos posteriores a fin de que siempre sirva como el primer día, que de hecho si se hiciera saldría mucho más barato que querer reparar no sé cuántos años de olvido.

Es un asunto urgente, se trata de la movilidad de los ciudadanos no sólo de Tapachula sino de todos los que lo utilizan para desplazarse hacia otros municipios; además, no olvidemos que somos frontera y que todos estos detalles nos acarrean una pésima imagen como país y un caos como ciudad.

Urge que quien es el responsable se dé por enterado, porque seguramente no lo sabe y se arregle esta importante vía, porque su funcionamiento influye directamente en la economía de la zona y la verdad es que no estamos como para que no nos importe. Cada día la chuleta corre más rápido y está resultando muy difícil alcanzarla y con tanto hoyo, pues peor.