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CARREREANDO LA CHULETA

  • Ronay González

 

 

LA CONTIENDA ELECTORAL NO ES PA’ DIVORCIARSE

Prefiero una persona apasionada de la política, que una apática a la que le dé lo mismo si le roban o no, si gobiernan o no, si aportan para el futuro o no, eso es cierto, pero particularmente en esta elección creo que los ánimos andan más que encendidos en la mayoría de la población, y nos estamos yendo a los extremos.

En elecciones anteriores en realidad todos los candidatos bailaban más o menos a la misma altura de la tabla, ahora todo parece indicar que se es blanco o se es negro, y no hay más.

He visto parientes y amistades ponerse en “veda electoral”, desaparecer de sus redes sociales y de la convivencia en cuanto alguien menciona elecciones o política, y no es el caso, no nos podemos pelear entre nosotros. Al final sabemos que quien gobierna lo hace por la voluntad de una minoría, mini, mini, porque entre el abstencionismo, los votos nulos, el voto en blanco, y el número de candidatos que cada vez se eleva más, en realidad es la voluntad de unos cuantos la queda de manifiesto.

Entonces no le veo la razón a que nos peleemos la gran mayoría, porque entonces quién va a jalar a este país. Sí hay que debatir, que intercambiar ideas, pero hasta ahí, respetemos las decisiones de cada quien, bastantes problemas tenemos que resolver como Nación como para que ahora de remate ni nos hablemos, y todo a causa de una bola de payasos que ahorita se dicen de cosas pero que si se encuentran en el restaurante de moda, se abrazan como si nada.

Yo tengo amigos en todos los partidos, y otros que han estado en todos los partidos pero esa es otra historia; tengo amigos que si escuchan AMLO hacen reverencia y besan la tierra, está bien; también son mis amigos los que tienen tatuado al PRI en el corazón (porque el tatuaje primero pasa por su cartera claro), y está bien; hay quienes son tan azules que parecen papá pitufo, y qué bueno, la gran mayoría se pintan del color que les convenga y cuando les convenga, y mientras esté permitido, pues adelante, a lo que no le encuentro lógica es a que no queramos construir, y que por el contrario se piense en la completa destrucción del otro, eso no tiene sentido.

No sé qué mal bicho le está picando a algunos que se aprovechan de las redes sociales de sus “amigos”, que si no apoyan a su candidato les echan pleito, que si no quieren hacer campaña con ellos les dejan de hablar, en fin, actitudes que sólo ponen de manifiesto la patriotera –que no patriota- forma en que a veces tomamos las cosas.

Yo no me atrevería ni siquiera a sugerirle a usted, amable lector, por quién votar, sería insultar su inteligencia, pero tampoco tengo que apoyar al mismo que quiere apoyar usted, cada uno tenemos nuestras razones, nuestros amores, me atrevo a asegurar que de hecho usted es un votante bien informado, que gusta de leer el periódico, de escuchar opiniones, noticias, el problema son los millones que no tienen la suerte que usted y yo tenemos.

Ese debería ser el pleito, no la imposición sino la búsqueda, el que todos los mexicanos estuvieran informados, comenzando por las implicaciones de su voto, el derecho, la importancia de ejercerlo, el que todos tuviéramos la capacidad de comparar ideas, de saber qué sí es posible económica y políticamente hablando y qué no, porque es muy placentero escuchar que se van a crear millones de empleos bien pagados y que todos vamos a ser como Slim al corto plazo, pero lo mínimo que deberíamos exigir, de los candidatos, es que digan cómo van a hacer eso, en dónde se van a emplear esos millones, quién les va a pagar y cómo.

Es como si usted un día llegara a su casa y le dijera a su esposa que a partir de mañana podrá cambiar todos los muebles de la casa y renovar todo su guardaropa, seguro se va a emocionar por un segundo pero al segundo dos le va a pedir explicaciones de cómo y por qué, sobre todo tomando en cuenta que su última compra para la casa fue hace 15 años que compró las literas para sus hijos que ya no cabían ni en la cuna ni entre su esposa y usted.

Ahora imagine que en la misma escena está de visita la tía Chata, que ni lo conocía a usted y que el primer impacto que recibió fue el de su esplendidez al prometer semejantes cosas, cuando desconoce que nunca se ha preocupado por comprarle ropa a su señora ¿verdad que está en desventaja? ¿verdad que es fácil caer? Peleemos entonces por el derecho a la misma información para todos, en todos los rincones, para que así, logremos un montón de votos conscientes, no importa por quién, cuando se trabaja en conciencia normalmente todos salen ganando.

Esta contienda pinta hasta para promotora de divorcios, cuando debería ser la mayor oportunidad de unidad, ojalá lo entendamos a tiempo.