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TEMA Y VOZ

  • Romeo Ortega López

 

CAYÓ DUARTE

 

La detención de Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz, no deja de tener ciertas connotaciones políticas que imponen duda por la manera tan fácil como fue aprehendido. Estaba hospedado en un hotel de lujo, de arraigo del turismo nacional e internacional.

Todo delincuente de cuello blanco es bien astuto para escoger los lugares donde buscará burlar la acción de la justicia y jamás se hospedaría en un hotel tan concurrido para ser identificado por cualquier turista medianamente enterrado sobre los delincuentes de cierta notoriedad.

Pero en fin por ahora resultan inútiles las conjeturas, ahora es de esperarse que la aprehensión de Duarte no tenga implicaciones políticas premeditadas, porque de tenerlas y de eso de inmediato los captaría la opinión pública, la justicia quedaría expuesta a una mascarada.

El caso es que el señor Javier Duarte, en funciones de gobernador, cometió una serie de hechos reprobables disponiendo del erario con tal arbitrariedad que degeneró en el despilfarro y en el enriquecimiento personal desmedido. Su gobierno se marginó de los principios morales y dio rienda suelta a un cúmulo de ambiciones reprimidas que cuando salieron a flote fueron excesivas e incontrolables. Por esto ahora tendrá que responder de los graves delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Para proceder así, Duarte se sentía muy seguro de sus complicidades y de los grandes favores políticos que prestó en el ejercicio del poder. Lo que menos le interesó fue la transparencia o la rendición de cuentas, porque estaba muy seguro que era de los privilegiados al que beneficiaría el borrón y cuenta nueva. De lo que nunca se enteró, es que este país ya estaba experimentando un cambio ante el clamor general en contra de la corrupción. Él no quiso mirar ni de reojo esta realidad porque siempre se consideró funcionario de excepción, intocable para ser más precisos.

El que lo substituyó como gobernador, un expriista convertido al PAN, con riquezas monumentales que los analistas han afirmado una y otra vez que proceden de la ilicitud, es quien primero le lanzó la advertencia que, de triunfar, lo perseguiría sin descanso hasta recluirlo en la cárcel. No pasó mucho tiempo para que esa advertencia se convirtiera en realidad, lo que obligó a Duarte a convertirse en prófugo de la justicia primero durante seis meses y después en reo de extradición, recluido en una prisión militar de Guatemala.

Quien acusa, Miguel Ángel Yunes, actual gobernador de Veracruz, puede ser igual o peor que Duarte en trapacerías lo que equivale a que Al Capone denunciara a Raffles de ladrón. Yunes ahora goza en su condición de carnicero, pero lo más seguro es que pronto se concierta en la res del sacrificio al fin que en el gobierno de Veracruz solo estará dos años.

La detención de Duarte fue relativamente fácil y pudo haber sido apresado de tiempo atrás. Desde que huyó en el helicóptero se concluye que incursionó en lugares cercanos por ejemplo a Guatemala, Belice o Honduras, pero de que estaba muy cerca lo prueba el hecho de que fue capturado en un hotel turístico de Guatemala, donde estaba relajado, confiando que el poder de sus cómplices lo sacarían adelante.

El caso Duarte va a dar mucho de qué hablar durante buen tiempo pero no hay que hacerle mayor caso a los  extravíos del PAN que ahora, a través de sus personeros, se lanzan contra él sin considerar que Yunes de las filas panistas, ha cometido ilícitos mayores que los que ahora imputan a Duarte.

Habrá que ver en qué medida tiene metidas las manos el exgobernador Fidel Herrera Beltrán que fue quien le entregó el gobierno a Duarte no porque fuera el más capaz, sino porque era el único que le garantizaba cuidarle las espaldas para que lo cubriera la impunidad. Realizó muy bien Duarte esa cubertura, aunque a la postre, el discípulo superó al maestro.

COLOFÓN.- Siendo el otorgamiento y mantenimiento de una educación superior de calidad en la formación de los profesionales que habrán de contribuir al desarrollo nacional y estatal, es de inferirse que el rector de la UNACH, doctor Carlos Eugenio Ruiz Hernández, ha cumplido con creces este compromiso en el documento 2014-2018, referido a una nueva reforma universitaria,

Se ha dado a conocer que la siempre ascendente Universidad Autónoma de Chiapas, ha logrado de parte del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (Copaes) y de los Comité Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), el reconocimiento de calidad de 42 de los programas académicos que oferta. Además dos de esos programas ofertados por las Facultades de Contaduría y Administración de Tuxtla Gutiérrez  y de Ciencias de la Administración de Tapachula, lograron el aval a nivel internacional de la Organización Mundial de Turismo.

Por otro lado la licenciatura en Médico Cirujano de la Facultad de Medicina “Dr. Manuel Velasco Suárez”, alcanzó el año pasado la tercera acreditación por parte del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, lo que la coloca como referente no solo en Chiapas, sino a nivel regional.