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TEMA Y VOZ

  • Romeo Ortega López

 

38 LARGOS MESES

 

 

Son 38 largos meses los que llevan los padres buscando a sus hijos sin encontrarlos, pero algunos mantienen la esperanza de que retornen vivos al hogar familiar.

Estamos hablando de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”  de Ayotzinapa, que desaparecieron la noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala Guerrero, sin dejar rastros de su paradero. A partir de esta fecha los padres clamaron por la desaparición de sus hijos y cuando se percataron de la indiferencia gubernamental a sus clamores, decidieron denunciar ante la sociedad el hecho y la respuesta fue de solidaridad uniéndose a la protesta, exigiendo justicia y pronta aparición de los 43 jóvenes.

Jamás calculó el gobierno la trascendencia que iba a tener este caso, tanto que fue noticia mundial y los organismos defensores de los derechos humanos se unieron para protestar y exigir la aclaración de tan lamentables acontecimientos.

A solicitud del gobierno federal intervino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que, a su vez, envió al Grupo Interinstitucional de Expertos Independientes a grado tal que sus investigaciones resultaron tan eficaces y profesionales que echaron abajo la truculenta “verdad histórica” del ex procurador  federal Jesús Murillo Karam, que a punto estuvo de cerrar y archivar tan problemático caso.

A partir de allí se han dado muchos palos de ciego cuando no se puede o no se quiere encontrar la verdad. El Grupo de Expertos casi fue expulsado del país, cuando ya no se le permitió prorrogar su estancia para continuar dando fondo y credibilidad a la investigación.

Un grupo de investigadores argentino coincidió también con las pesquisas del GIEI y también fue retirado, lo que pretendía el gobierno era que las conclusiones de los expertos extranjeros coincidieran con las de la “verdad histórica” pero resultaba imposible hacer coincidir la verdad con la mentira.

Al cumplirse 38 meses de la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa, el gobierno mexicano sigue sin dar respuestas satisfactorias para dar con el paradero de los jóvenes, en el marco de una actitud de desinterés que se acentuará en 2018 con la euforia electoral, denunció Vidulfo Rosales, abogado de los padres de las víctimas.

“Vemos, añadió, un panorama complicado. Estamos conscientes que la agenda principal es el tema de las elecciones y vislumbramos que las autoridades ya nada más están esperando que se acabe el sexenio. Los temas de derechos humanos, el nuestro y otros más, ya no tienen prioridad en la agenda de discusión”.

La noche el viernes pasado los padres de familia y su abogado tuvieron una reunión con representantes de las secretarías de Gobernación, de Relaciones Exteriores y de la PGR, que resultó tensa debido a que los padres y madres reclamaron al gobierno no haberse acercado a ellos durante varias semanas. Consiguieron que se gestionará, cuanto antes, una reunión entre los padres y el titular de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong.

Se comprende el dolor de estas familias que creen que es posible que sus hijos aparezcan vivos. La impresión de la sociedad es que los muchachos, de una u otra forma perecieron, aunque no se sepa con precisión en qué condiciones. Fueron asesinados, no hay duda, por las implicaciones criminales que rodean el caso.

Los padres seguirán en la lucha porque ellos lo que quieren es saber la verdad, por dolorosa y amarga que esta sea. Su lucha es justa y con ellos siempre estará el respaldo de la sociedad.

COLOFON.- En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, todo mundo echó su gato a retozar cantando loas a la mujer, advirtiendo que no se le debe hacer daño ni con el pétalos de una rosa y que presente su denuncia cuantas veces sea objeto de un acto de violencia.

    Parece que hay una dependencia especializada para tratar estos casos, en manos de funcionarias o funcionarios carentes de sensibilidad, porque en el mayor de los casos son la mujeres humildes las que sufren los malos tratos y el rufián golpeador ya sabe a lo que se expone cuando la mujer se queja, por esto le advierte que le irá peor si intenta denunciarlo.

   La mujer se abstiene y cuando se decide llega a la dependencia donde supuestamente se le hará justicia, pero recibe un trato frío e indiferente lo que la obliga a dar marcha atrás, para que el cobarde siga haciendo de las suyas.

    A la mujer golpeada hay que garantizarle seguridad, de ser posible con vigilancia policíaca mientras el infractor va a la cárcel, porque eso de cantarle loas y exaltarla todos los años el 25 de noviembre no genera ningún efecto positivo, es más ni cuenta se da la pobre mujer de estas alabanzas que solo quedan para el consumo oficial.