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Terremoto

  • Hernán Becerra

 

Por Hernán Becerra Pino.

(Dedicado a todos los que perdieron su patrimonio. Que la vida se los reintegre)

 

Estos testimonios los fui escribiendo en el muro de mi Facebook desde que llegué a la Ciudad de México. Por fortuna, no me encontraba en la capital del país. Supe del terremoto porque me habló mi hermano Javier muy nervioso, “¿Cómo estás? Bien -le contesté-. “Acaba de pasar un terremoto”. Pues me encuentro en Aguascalientes y aquí no se sintió nada -le dije a mi hermano-.

Ahora comparto con ustedes estimados lectores de mis medios escritos los mensajes enviados por las redes sociales:

Acabo de llegar a la Ciudad de México, me encontraba fuera de México. Qué horror. Encontré varios libreros repletos de libros hasta el techo que se vinieron abajo. Mi departamento parecía siniestrado, montañas de libros en el piso. No lo podía creer. Con decirles que encontré prendidas las luces, yo las dejé apagadas. Un Cristo roto. Impresionante, no somos nada ante las fuerzas de la naturaleza.

No lo van a creer, pero cuando venía de regreso a casa me habló José Ramón Vázquez a mi celular, desde Culiacán para decirme: “Vas encontrar que el librero principal estará caído. Y dos libreros del cuarto de en medio caídos no te dejarán abrir la puerta”. Y así sucedió. Todo lo que dice Ramón se cumple, es vidente. Me acaba de volver hablar para decirme que todo lo soñó. No quiero que me diga más porque a lo mejor me anuncia otra tragedia. Pueden preguntarle está dentro de mis contactos.

Estuve caminando  todo el día no menos de diez horas. Recorrí la colonia Condesa y la Roma; al final repartí de mano a mano la ayuda con los mendigos. No quise dejar en los centros de acopio porque había demasiada ayuda. Pasé por la Delegación Benito Juárez donde quise dejar mi cargamento en la explanada pero dije, mejor no y seguí mi camino. Mañana quiero ir a dejar más cobijas y sábanas, si alguien me puede decir dónde puedo encontrar a los verdaderos damnificados se los agradeceré. Me pueden acompañar.

Me tocó ver cómo llegaban camionetas y carros repletos de bolsas y petacas a donar al centro de acopio de la Condesa, en el Parque México. Los señores que llevaban los automóviles repletos de ropa y alimentos venían de Neza, de La Jardín Balbuena y Aragón, entre otras colonias populares a entregar a una colonia rica como es la Condesa. Sólo faltó que la Bondojito llevara ayuda… A lo mejor sí la llevó. Colonias pobres ayudando a las ricas. Esa es la grandeza del pueblo de México. Lo aplaudo.

 

Les digo a mis paisanos chiapanecos radicados en la Ciudad de México que fueron afectados por el terremoto que me contacten en el muro. Tengo cobijas, sábanas, ropa, alimentos… Lo que yo pueda hacer por el moridor, por los que sufren, es nada, es menos que un granito de mostaza ante lo que está haciendo la sociedad civil y el pueblo en general, sobre todo los jóvenes. Ahora sí prepárense que nuestro México ya no será el mismo sino mucho mejor. Esa es la enseñanza de este terremoto del 19 de septiembre de 2017.

Principio del formulario

Los libros te pueden matar si te caen en la cabeza o cuerpo. Los libros mataron a José Emilio Pacheco. Tropezó y cayó entre sus libros. Se golpeó de manera fúnebre la cabeza.

Mis libros son la herencia que le dejo a la comunidad. Los escritos por mí y los miles que he leído. Eso sólo dice que ya soy un anciano. El 22 de noviembre de este año paso a la tercera edad o al piso sexto. Si Dios quiere.

A título de colofón digo: Soñé que se caía el Palacio de Gobierno de Chiapas. ¿POR QUÉ SERÁ?

becerra_hernan@yahoo.com.mx