/ domingo 11 de agosto de 2019

América apagó el infierno, vence 1-0 al Toluca

Con el triunfo las Águilas llegan a 10 puntos y comparten liderato general con el Querétaro

Toluca.- La grandeza del América le da para soportarlo todo. Ni las numerosas bajas de referentes del plantel pueden frenar a un equipo que le hace juego y le gana al que se le pone enfrente.

El trabuco de Miguel Herrera se metió al infierno, apagó sus llamas y terminó por hacerlo arder en contra del propio Diablo, que nada más no ve la suya en lo que va de la temporada.

A las Águilas les bastó un golpe. Renato Ibarra hizo bueno un contragolpe, venció a Talavera con un tiro cruzado y no hubo más. Los tres puntos se fueron a Coapa.

Por si fuera poco, los azulcremas se dieron el lujo de terminar el juego con ocho mexicanos en el campo y así, dar el salto a la parte alta de la tabla. Y ojo, que falta Memo Ochoa.

EL JUEGO

La caldera del Diablo alcanzó su punto máximo de ebullición al mediodía. Toluca abrió las puertas del infierno para recibir a América con la consigna de conseguir su primera victoria del torneo y salir del bache en el que comenzaron el semestre.

Las Águilas llegaban invictas, aunque con ausencias como la de Emanuel Aguilera, así como la de Nicolás Benedetti, quien ni en la banca estuvo.

Con intensidad, ambas escuadras enseñaban las armas. La vocación ofensiva de la escuela técnica que practican salió a relucir, aunque los choriceros eran un tanto más peligrosos.

Felipe Pardo era el pingo que participativo con mayor intensidad y exigió al máximo a Óscar Jiménez con un disparo dentro del área que amenazaba entrar pegado a primer poste. El cancerbero voló y con un manotazo salvó al Ave.

La insistencia escarlata se mantenía mientras la zaga crema padecía errores puntuales de ubicación en los que les tomaban las espaldas, aunque estos no trascendían demasiado.

Por momentos, el juego se tornó ríspido. Las patadas fueron en aumento y Jorge Isaac Rojas metió hielo mediante tarjetas amarillas repartidas a los dos bandos.

Las Águilas eran inoperantes. Nunca generaron peligro sobre el arco de Talavera y los lapsos en los que tenían la pelota se veían carentes de variantes.

La enjundia mexiquense no dio para mucho y tuvieron que irse al descanso sin haberse puesto en ventaja, cosa que ya en la segunda mitad les cobraría factura.

Tras el descanso, los Diablos apretaban. Urgía encontrar el gol que diera desahogo y tranquilidad para manejar el juego, pero pasó todo lo contrario.

América castigó en un contragolpe a su rival. Andrés Ibargüen tiró una larga diagonal para dejar mano a mano a Renato Ibarra. El ecuatoriano amenazó con ir de frente a toda velocidad. No fue así, prefirió aguantar a la espera de buscar un socio y al ver que no lo tenía, hizo la individual. Dentro del área, la “Liebre” disparó cruzado, lejos del alcance de la estirada de Talavera y la colocó pegada a segundo poste. ¡Gol de las Águilas!

Ricardo La Volpe no daba crédito a lo que sucedía y su reacción fue inmediata. El “Bigotón” hizo las modificaciones necesarias para que su equipo se volcara al frente. Toda la carne estaba en el asador y era matar o morir. No había más.

Herrera leyó el juego, metió a Leo López y apagó por completo el infierno.

El tiempo se diluyó y al final, la tribuna visitante gritó a los cuatro vientos lo que era evidente: “Toluca es del crema”, y así lo fue.

Toluca.- La grandeza del América le da para soportarlo todo. Ni las numerosas bajas de referentes del plantel pueden frenar a un equipo que le hace juego y le gana al que se le pone enfrente.

El trabuco de Miguel Herrera se metió al infierno, apagó sus llamas y terminó por hacerlo arder en contra del propio Diablo, que nada más no ve la suya en lo que va de la temporada.

A las Águilas les bastó un golpe. Renato Ibarra hizo bueno un contragolpe, venció a Talavera con un tiro cruzado y no hubo más. Los tres puntos se fueron a Coapa.

Por si fuera poco, los azulcremas se dieron el lujo de terminar el juego con ocho mexicanos en el campo y así, dar el salto a la parte alta de la tabla. Y ojo, que falta Memo Ochoa.

EL JUEGO

La caldera del Diablo alcanzó su punto máximo de ebullición al mediodía. Toluca abrió las puertas del infierno para recibir a América con la consigna de conseguir su primera victoria del torneo y salir del bache en el que comenzaron el semestre.

Las Águilas llegaban invictas, aunque con ausencias como la de Emanuel Aguilera, así como la de Nicolás Benedetti, quien ni en la banca estuvo.

Con intensidad, ambas escuadras enseñaban las armas. La vocación ofensiva de la escuela técnica que practican salió a relucir, aunque los choriceros eran un tanto más peligrosos.

Felipe Pardo era el pingo que participativo con mayor intensidad y exigió al máximo a Óscar Jiménez con un disparo dentro del área que amenazaba entrar pegado a primer poste. El cancerbero voló y con un manotazo salvó al Ave.

La insistencia escarlata se mantenía mientras la zaga crema padecía errores puntuales de ubicación en los que les tomaban las espaldas, aunque estos no trascendían demasiado.

Por momentos, el juego se tornó ríspido. Las patadas fueron en aumento y Jorge Isaac Rojas metió hielo mediante tarjetas amarillas repartidas a los dos bandos.

Las Águilas eran inoperantes. Nunca generaron peligro sobre el arco de Talavera y los lapsos en los que tenían la pelota se veían carentes de variantes.

La enjundia mexiquense no dio para mucho y tuvieron que irse al descanso sin haberse puesto en ventaja, cosa que ya en la segunda mitad les cobraría factura.

Tras el descanso, los Diablos apretaban. Urgía encontrar el gol que diera desahogo y tranquilidad para manejar el juego, pero pasó todo lo contrario.

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