A pesar de salir del aire, Chespirito seguirá haciendo reír con su astucia

A la fecha, los personajes que creó Roberto Gómez Bolaños no sólo se mantenían vigentes a través de la televisión, también hay versiones animadas

Eduardo Bautista | El Sol de México

  · lunes 10 de agosto de 2020

Ilustración: Luis Calderón

En 2001, Roberto Gómez Bolaños hizo una confesión a la prensa: “Sólo le tengo envidia a una persona en la vida”. Se refería a Juan Rulfo. No soportaba la idea de que el escritor jalisciense hubiera alcanzado la fama sólo con dos libros mientras que a él le había costado 60 mil cuartillas.

Esas hojas, trabajadas día y noche, muchas veces bajo sueldos bajísimos, lo hicieron convertirse en Chespirito, uno de los más grandes comediantes que han germinado en América Latina y cuyos programas serán sacados del aire debido a la falta de acuerdo entre la familia Gómez Bolaños y Televisa. Y detrás de esta polémica, hay también un debate sobre si el humor de Chespirito es políticamente incorrecto o si es una apología de la pobreza.

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“Lo que no acabo de entender es la polémica por quitar sus programas del aire. Hay gente que se ofende por el humor de Chespirito, el cual era bastante blanco en los setenta. Debemos entender que todos los contenidos son productos de su época. Es obvio que algunas cosas que manejaba Chespirito en sus programas hoy resulten políticamente incorrectas, pero recordemos que fue un productor de su época”, dice en entrevista el periodista y crítico de cultura pop, Horacio Villalobos.

La realidad es que nadie contó con la astucia que tuvo Roberto Gómez Bolaños para hacer reír a todo un continente. El creador de personajes como El Chavo, El Chapulín Colorado y El Chómpiras logró cosas inimaginables: en 1978, en Santiago de Chile, durante la dictadura de Augusto Pinochet, el elenco de El Chavo fue recibido por una cadena humana de 17 kilómetros que se extendía desde el aeropuerto hasta el hotel. "Las jovencitas se desgañitaban para expresar su amor por nosotros, al tiempo que un buen número de ellas se desmayaba de la emoción, tal como sucedía con Los Beatles o Los Rolling Stones", escribió el comediante en su libro de memorias, Sin querer queriendo (2005).

“Chespirito contó una serie de historias que emanaban de personajes de la Ciudad de México con mucha inteligencia, con mucho tino. Estaban tan bien contadas esas historias que sus efectos resonaron en muchos países. Le ocurrió como a Juan Rulfo con su Llano en llamas que, aunque era muy local, lo que escribía podían entenderlo en Suecia”, asegura Villalobos.

A la fecha, los personajes que creó no sólo se mantenían vigentes a través de la televisión, hay versiones animadas del show y el año pasado los herederos abrieron un restaurante temático en la Ciudad de México.

La veneración por Chespirito se puede constatar incluso en las reuniones de Cómics que se realizan en América Latina, donde los fans suelen ir disfrazados de sus personajes favoritos, así entre Hombres Araña, Capitanes América o Stormtroopers de La guera de las galaxias, se pueden ver a Chavos del 8 y Chapulines Colorados.

20 de junio 1971 fue cuando se transmitió el primer programa de El Chavo en el canal 8

EL ORIGEN

Algo supo Gómez Bolaños de carencias. De niño, pasó una vida colmada de deudas en una casa duplex de interés social. A los 6 años enterró a su padre, hombre bohemio que, según él, le dejó su más grande legado: el don de hacer reír.

A principios de los 50, harto de sus clases de ingeniería en la UNAM, Roberto consiguió empleo en Publicidad D’Arcy, donde escribía guiones para comerciales por 350 pesos mensuales. Su talento no tardó en manifestarse: “¿Desea usted tener unas buenas pompas? Acuda a Pompas Fúnebres Poyoso. Con nosotros, sus pompas serán las mejores”.

Las líneas impactaron al señor Rivarola, su jefe, quien lo invitó a participar con Capulina y Viruta como guionista y actor ocasional. Pero lo que fue un papel secundario se transformó en un protagonismo irritante para la dupla de comediantes. “No conviene que salgas en tantos programas; la gente puede creer que eres algo así como un Viruta de segunda clase”, le reclamó Capulina a Chespirito en alguna ocasión.

Entonces Gómez Bolaños se independizó y en 1967 lanzó el programa El Ciudadano Gómez —donde aparecía Chava Flores—, el cual se transmitió por Canal 8, en ese entonces el rival más fuerte de TelesistemaMexicano (que después se convertiría en Televisa). Un año después, Gómez Bolaños inició un proyecto de sketches llamado "Chespirito", nombre que se deriva de la castellanización de "Sheakespearito", apodo que años antes le había puesto el cineasta Agustín P. Delgado en alusión a su baja estatura y el parecido de sus guiones con la obra del dramaturgo inglés.

“Siempre nos hemos encontrado con personas que encajan perfectamente en los personajes que creó Chespirito. Esa fue su gran trascendencia: colar la vida real en la televisión y consagrarse como el retratista de la vida cotidiana”, observa Villalobos.

1970 fue el año en que surgió el Chapulín Colorado que en un principio se llamaría El Chapulín Justiciero

LA ÉPOCA DORADA DE TELEVISA

Como parte del programa "Chespirito", salió al aire Los supergenios de la mesa cuadrada —una parodia de las mesas redondas de temas políticos—, donde participaron María Antonieta de las Nieves, Rubén Aguirre y Ramón Valdés. Pero la verdadera fama llegó en 1970, cuando nació El Chapulín Colorado, que de hecho originalmente iba a llamarse El Chapulín Justiciero.

Sin embargo, surgiría pronto un personaje que lo superaría todo. Tras la salida temporal de Rubén Aguirre del programa, Gómez Bolaños desempolvó un viejo material que contaba la historia de un niño pobre e indefenso que discutía con un vendedor de globos en un parque. Casi dos años después, ese niño se convirtió en El Chavo, ese vendedor sería Don Ramón y Emilio Azcárraga Milmo, dueño de TelesistemaMexicano, enloquecería por tener en su pantalla el humor de Chespirito.

"La situación de vida capturada en la esencia de cada uno de los personajes de El Chavo del 8 permite reconocer situaciones comunes a toda la gente, sin importar nacionalidad o ideología. Don Ramón era holgazán; La Chilindrina, traviesa; Quico, caprichoso; Doña Cleotilde, solterona. Sin embargo, al final todos tienen manifestaciones de solidaridad, apoyo, acuerdo o desacuerdo", señala la psicoanalista de la Universidad de León (Barcelona), Lourdes Sanz Moguel, en un estudio publicado en 2013 sobre los programas de Chespirito.

Fue el 20 de junio de 1971 cuando se transmitió el primer programa de El Chavo en Canal 8. El rating de Telesistema cayó abruptamente. Azcárraga lo comprendió: debía convencer a Chespirito de unirse a su empresa. Para ello ofreció doblarle el sueldo y 300 mil pesos como “premio de entrada”, según se cuenta en la autobiografía de Chespirito.

Gómez Bolaños no supo qué hacer, pues aún tenía contrato con Canal 8. La encrucijada terminó rápido. El 1 de enero de 1973 nació Televisa a partir de la fusión entre TelesistemaMexicano (canal 2) y Televisión Independiente de México (canal 8). El surgimiento de Televisa como emporio mediático siempre fue de la mano con el talento de Gómez Bolaños. “Entonces mis programas comenzaron a transmitirse por canal 2 y los ratings subieron hasta las nubes”, declaró el cómico en 2005.

“La etapa de Chespirito en Televisa tuvo grandes momentos. Sin duda es uno de los más importantes que han existido en la historia de la televisión mexicana. Fueron los programas de Chespirito los que le abrieron las fronteras a Televisa en todo el mundo”, comenta Villalobos.

Cuando murió Gómez Bolaños el 28 de noviembre de 2014, América Latina se vistió de luto. Y es que El Chavo nunca tuvo domicilio. Bien pudo haber vivido en un barrio de la Ciudad de México, en una favela de Río de Janeiro o en una comunidad minera de Chile. El personaje se volvió ícono, se transformó en espejo de un continente y se materializó en risas. Chespirito realizó giras por toda América Latina, llenó estadios, firmó millones de autógrafos, filmó películas como El Chanfle (1979) y hasta compuso una canción para la OTI, cantada por Florinda Meza, con quien vivió los últimos años de su vida.



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