/ viernes 11 de enero de 2019

Con nueva administración de albergue Belén colonos piden más seguridad

REBASADA POLICÍA MUNICIPAL



Las quejas fueron expresadas una y otra vez al presbítero Flor de María Rigonni pero este siempre fue déspota y jamás quiso hacer algo al respecto.


Habitantes de la Colonia San José Cahoacán, ubicada al poniente de Tapachula donde también está el Albergue Diocesano “Belén”, expresan su confianza porque en esta nueva administración haya orden y respeto para los habitantes de parte de los migrantes y que no vuelvan a ocurrir los escándalos, peleas campales, robos y violaciones en los que estaban implicados grupos de extranjeros y que generó zozobra en la zona.


La petición es la Diócesis que haya orden, vigilancia en el Albergue y a las autoridades policíacas mantener los recorridos en la zona para frenar el pandillerismo y en su caso aplicar la Ley correctamente en contra de quien atente contra la paz y la seguridad.María Isabel González Moreno Vocal del comité interno de la Colonia San Antonio Cahoacán.



En entrevista María Isabel González Moreno, Vocal del comité interno de la Colonia San Antonio Cahoacán, hizo un reconocimiento a la Diócesis de Tapachula que en días pasados expresó que habrá colaboración y orden con las autoridades para que en la zona haya seguridad, sobre las denuncias que se hicieron en contra de algunos migrantes que deambulaban por la zona, se señaló que espera de estos también respeto que debe ofrecer quien generosamente quiera ser atendido en el Albergue Diocesano.


Los colonos piden intervención de las corporaciones estatales y federales ante la incapacidad que ha demostrado la policía municipal en la zona. (Foto: César Solís).




Expuso que lo expresado por la nueva administración del albergue que señala que espera que sea un albergue a puerta cerrada, de acompañamiento respondiendo a la exigencia del evangelio y ofrecer un techo digno a migrantes y refugiados, para que estos estén dentro de las instalaciones y no afuera, donde además había situaciones que inconformaban a la comunidad por situaciones de riesgo, pero además la presencia de polleros y extorsionadores.



Y es que hace algunos meses los habitantes de colonias cercanas al entonces Albergue de Migrante “Belén”, pedían a las autoridades eclesiásticas el cierre de esa institución ante irregularidades que provocaba en la zona inseguridad, ola de asaltos, robos y violaciones por sujetos aparentemente centroamericanos que deambulan en las inmediaciones.



Las quejas fueron expresadas una y otra vez al presbítero Flor de María Rigonni pero este siempre fue déspota y jamás quiso hacer algo al respecto.


Habitantes de la Colonia San José Cahoacán, ubicada al poniente de Tapachula donde también está el Albergue Diocesano “Belén”, expresan su confianza porque en esta nueva administración haya orden y respeto para los habitantes de parte de los migrantes y que no vuelvan a ocurrir los escándalos, peleas campales, robos y violaciones en los que estaban implicados grupos de extranjeros y que generó zozobra en la zona.


La petición es la Diócesis que haya orden, vigilancia en el Albergue y a las autoridades policíacas mantener los recorridos en la zona para frenar el pandillerismo y en su caso aplicar la Ley correctamente en contra de quien atente contra la paz y la seguridad.María Isabel González Moreno Vocal del comité interno de la Colonia San Antonio Cahoacán.



En entrevista María Isabel González Moreno, Vocal del comité interno de la Colonia San Antonio Cahoacán, hizo un reconocimiento a la Diócesis de Tapachula que en días pasados expresó que habrá colaboración y orden con las autoridades para que en la zona haya seguridad, sobre las denuncias que se hicieron en contra de algunos migrantes que deambulaban por la zona, se señaló que espera de estos también respeto que debe ofrecer quien generosamente quiera ser atendido en el Albergue Diocesano.


Los colonos piden intervención de las corporaciones estatales y federales ante la incapacidad que ha demostrado la policía municipal en la zona. (Foto: César Solís).




Expuso que lo expresado por la nueva administración del albergue que señala que espera que sea un albergue a puerta cerrada, de acompañamiento respondiendo a la exigencia del evangelio y ofrecer un techo digno a migrantes y refugiados, para que estos estén dentro de las instalaciones y no afuera, donde además había situaciones que inconformaban a la comunidad por situaciones de riesgo, pero además la presencia de polleros y extorsionadores.



Y es que hace algunos meses los habitantes de colonias cercanas al entonces Albergue de Migrante “Belén”, pedían a las autoridades eclesiásticas el cierre de esa institución ante irregularidades que provocaba en la zona inseguridad, ola de asaltos, robos y violaciones por sujetos aparentemente centroamericanos que deambulan en las inmediaciones.