Al otro lado del mundo, así viven muchos chinos en Mexicali

Pese a vivir en otro país, los grupos de ese país oriental han sabido mantener sus tradiciones y cultura intactas

Por Milthon Minor, Alejandro Domínguez y Dulce María Díaz | La Voz de la Frontera

  · lunes 11 de diciembre de 2017

Los jóvenes son los más interesados en conocer y buscar fortalecer sus raíces con la cultura asiática / Foto: La Voz de la Frontera

MEXICALI, BC.- Más allá de considerar a la cultura china una transgresora de la vida mexicalense, se le debe apreciar como fundadora, pues los sótanos del centro histórico dan cuenta de ello, además de la prevalencia de costumbres y tradiciones de gran arraigo en la población cachanilla, sin mencionar la gastronomía, de evidentes rasgos orientales.

Celebraciones

Muchas son las festividades que las agrupaciones chinas realizan en esta ciudad; la más característica es el festejo del Año Nuevo Chino, con la que se busca no perder sus raíces, fortalecerlas y dar a conocer a aquellos que se identifican con su cultura y la adoptan como suya la manera idónea para celebrarlas.

El pasado 15 de septiembre, mientras miles de mexicalenses se daban cita en la explanada del Centro Cívico para conmemorar un año más del Grito de Independencia, un grupo perteneciente al Instituto de Artes Marciales Moi Fa, en coordinación con las hermanas Lomas Lao, realizaban los preparativos de lo que es para ellos otro de los festejos más importantes de la cultura china, el Día de la Luna.

El Día de la Luna o Fiesta del Medio Otoño, se celebra el décimo quinto día del octavo mes según el calendario Han, aproximadamente entre septiembre y octubre de cada año, especialmente cuando la noche tiene luna llena.

Esta fiesta que se celebra tanto en China como en Taiwán y Singapur, se remonta a los tiempos de la antigua China, donde en el décimo quinto día del octavo mes lunar se reunían en comunidad para celebrar la buena cosecha del arroz, tiempos en que los cultivos y frutos se encontraban en su mejor punto. María Luisa Lomas Lao, en conjunto con el director general de Moi Fa, Lao-Shu Severiano Torres Ramírez, unieron esfuerzos para traer de nueva cuenta este tipo de tradiciones. “Para nosotros, esta es una tradición familiar, siempre es una cena, una convivencia que nosotras preservamos en casa y quisimos compartir con los compañeros”, comenta Lomas Lao.

Esta celebración es muy semejante a la festividad estadounidense del Día de Acción de Gracias, ya que con ella también se brinda gratitud por las bondades recibidas hasta esta fecha.

“Esto es muy semejante a la celebración de Acción de Gracias en Estados Unidos, porque aquí también damos gracias en una reunión familiar por lo que tenemos”, mencionó. En esta celebración se presentan danzas representativas de la comunidad china, como la danza del dragón, que es la que inicia con esta fiesta para después pasar a realizarle honores a uno de los platillos más característicos de esta fecha, los pasteles de luna.

“Actualmente, la comunidad china se ha dedicado más a la producción, al trabajo y la parte cultural la han dejado bastante de lado, lo que nosotros queremos retomar con este tipo de actividades”, indica María Luisa.

BAJO LOS SÓTANOS

Cada vez va cobrando más fuerza y más sentido el término “chinesquear” en el argot cachanilla. Cientos de mexicalenses de todas las edades se adentran en las entrañas de Mexicali para conocer sus orígenes y reafirmar su identidad en esta tierra de migrantes.

Sin mucha publicidad, solo de boca en boca y, claro, con un poco de ayuda de las redes sociales en el portal de Facebook “Esto es Mexicali”, los miércoles y sábados cientos de mexicalenses se congregan poco antes de las ocho  de la noche frente a la antigua Escuela Cuauhtémoc, hoy Casa de la Cultura.

La larga fila de curiosos se traslada hacia el callejón de La Chinesca, que a su paso atrajo la atención, pues más de uno preguntó de qué se trataba este asunto. Al llegar al punto, la instrucción fue ponerse mascarillas y tener cuidado al bajar escaleras.

Se abre la puerta y se desciende lentamente para llegar a un lugar caliente y húmedo; se trata de un almacén de unas famosas farmacias, el lugar es sofocante y no apto para

quienes sufren de alguna enfermedad respiratoria o para los claustrofóbicos; huele mal, hay charcos, pero eso no impide a quienes ahí se encuentran recorrer el lugar fascinados por lo que ahí pudieran encontrar pero no hay vestigios de chinos.

Los que salen del lugar lo hacen a toda prisa, sudorosos y jadeantes pero con la satisfacción de haber experimentado una nueva experiencia y el alivio de respirar aire fresco de las cálidas noches mexicalenses el comentario es unánime “está re gacho ahí adentro”.

El idioma

Aprender la lengua china es una nueva manera de conocer mejor el otro lado del mundo, permite hacer negocios y ayuda a comprender mejor a la cultura que fundara la ciudad hace más de 100 años.

MEZCLA PERFECTA DE SABORES

Hablar de comida china es hablar de Mexicali; uno de los nichos en México que se distingue por la peculiar fusión entre la comida tradicional china y los gustos del paladar de esta zona.

Su historia se remonta a inicios del siglo pasado y hoy constituye una de las grandes tradiciones de esta frontera.

Óscar Hernández Valenzuela, coordinador del Archivo Histórico Municipal, indicó que los primeros integrantes de la comunidad china de Mexicali, vinieron desde San Francisco, California, a trabajar en la Colorado River Land Company, muchos de ellos al área de la cocina, de donde salieron varios artistas culinarios que conocieron a fondo la elaboración de la comida china de antaño.

Estos cocineros traían desde su natal China recetas milenarias de los platillos típicos de aquella región, pero siempre derivado de su trabajo se adecuaban al territorio donde vivían, donde igual cocinaban arroz como comida americana y mexicana, de donde fueron creando las fusiones perfectas. Con el paso del tiempo estos cocineros vieron en la comida china un medio para subsistir, por lo que iniciaron pequeñas loncherías, cafés y posteriormente con el crecimiento de la población, las loncherías requirieron ser más grandes.

Desde sus inicios, estos alimentos se ofrecían a la comunidad de manera vasta y económica, lo que generó un boom como oferta culinaria en Mexicali.

Los principales restaurantes se ubicaron en lo que hoy es el Centro Histórico, pero dado el crecimiento territorial y la llegada de más asiáticos a esta capital, estos restaurantes optaron por integrarse a las colonias, fraccionamientos y vialidades más destacadas, ofreciendo no solo las tradicionales comidas corridas, sino alimentos por porciones y en buffet, lo que ha detonado con gran éxito entre los cachanillas.

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