Doña Hilda, la esperanza para quienes escalan el Tacaná

Cada año, en Diciembre, el volcán Tacaná es visitado por decenas de turistas que buscan llegar a la cima del coloso del sur

Ivonne de León | Diario del Sur

  · martes 21 de diciembre de 2021

Cada año, en Diciembre, el volcán Tacaná es visitado por decenas de turistas que buscan llegar a la cima del coloso del sur / Foto: Ivonne de León | Diario del Sur


Cada año, en Diciembre, el volcán Tacaná es visitado por decenas de turistas que buscan llegar a la cima del coloso del sur, uno de los 15 volcanes activos en México y que por su actividad es monitoreado por la UNAM.

Con una altura de 4,060 msnm (metros sobre el nivel del mar) y un volumen estimado de 30 km³. Se localiza entre la frontera de México y Guatemala, en temporada vacacional de diciembre y semana santa, se forman grupos de excursionistas que buscan conquistar su cima, siendo la temporada decembrina la favorita por quienes visitan este lugar que fue nombrado Reserva de la Biosfera del Volcán Tacaná el 28 de enero de 2003.

La dificultad se va reduciendo conforme se incrementa la cantidad de turistas que lo visitan, los caminos se han ido mejorando y cada vez se ofrecen más comodidades a los excursionistas.


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Parte de estos apoyos que se pueden encontrar en el camino al ascenso, es el puesto de comidas que cada diciembre instala doña Hilda, quien con una improvisada cocina le da esperanzar a los exhaustos caminantes que encuentran una taza de café, huevitos revueltos y la sonrisa amable de esta extraordinaria mujer que sube llevando consigo víveres y todo lo necesario para instalarse en el lugar.

La historia de doña Hilda nos llega a través de Paula Álvarez, una experta montañista, quien, narra cómo desde hace 6 años coincidió con esta extraordinaria mujer que, junto a su familia, dice, “ha subido año tras año a vender”.


La dificultad se va reduciendo conforme se incrementa la cantidad de turistas que lo visitan, los caminos se han ido mejorando y cada vez se ofrecen más comodidades / Foto: Ivonne de León | Diario del Sur


Para esta conocedora, el esfuerzo de Doña Hilda y su familia merece un gran reconocimiento pues soporta todos los días el clima frío de la montaña “con tal de ofrecernos una tacita de café, un chocolate, unos huevitos, frijolitos, agua y en ocasiones hasta carnita asada”.

La calidez humana de doña Hilda se roba los corazones y el cafecito o chocolatito caliento, da a las y los exploradores, el ánimo para llegar al cráter.

Cada diciembre es la temporada alta para esta admirable mujer, que, con las ganancias obtenidas de esta, su única fuente de ingresos, se las ingenia para sostenerse y a su familia, el resto del año.