/ lunes 1 de julio de 2019

Merecen una oportunidad

Carrereando la chuleta


Entró en vigor la Guardia Nacional en un evento en el que se presentó a una tropa impactante y evidentemente nueva, a la vista de la opinión pública, aunque de una u otra manera ya había empezado a brindar servicios de vigilancia y seguridad en algunos puntos de la República Mexicana. Conformada por integrantes del Ejército, la Marina y la Policía Federal, aunque ya estas dependencias ejecutaban acciones de seguridad, muchas veces coordinados -otras no tanto- en el combate al narcotráfico, la vigilancia en puntos estratégicos, retenes…

Y todo aquello que se sume los trabajos de seguridad en beneficio de la población siempre será bienvenido, pero hay algunos detalles a tomar en cuenta, como el que las regiones son distintas.

Mientras aquí en el sur tenemos severos problemas en el fenómeno migratorio, para el que se necesita una policía comprensible, humana e inteligente que identifique quiénes son los que van sin documentos pero que apoye quienes vienen a dejarnos divisas en esta frontera; en el norte del país o en Veracruz en donde el narcotráfico es el principal asunto a combatir, pues se ha infiltrado como un cáncer en la sociedad, se requiere de estrategias distintas, de elementos capacitados en otras funciones.

Pero esta figura no puede serlo todo o no va a funcionar, no como se espera, porque faltaría una parte fundamental: el fortalecimiento de las instancias que aplican la justicia. Se requiere de jueces, ministerios públicos, magistrados, incluso de miembros de la Suprema Corte, que apliquen la ley de manera convincente, que sea justa, como debe -o debería- ser. No comercializable.

Hay riesgos, de alguna forma con la creación y las funciones de esta Guardia Nacional efectivamente se está militarizando al país, como lo señalan sus principales detractores, pero quisiera darle el beneficio de la duda, quiero pensar que las tres principales inteligencias involucradas serán capaces de restablecer el orden que tanta falta está haciendo.

Si con esto se logra que nos volvamos a sentir seguros en las calles, en los establecimientos, en las carreteras, en nuestro mismo hogar, le deseo una larga vida, pero si por el contrario, aumentan las violaciones a los derechos humanos y no hablo de los delincuentes, me refiero a los ciudadanos que a veces quedan en medio, entonces sí habría que solicitar se revise este esquema y se mejore.

Yo confío en nuestras instituciones de seguridad, como lo he dejado en claro antes y por supuesto que hay elementos malos, eso no se puede esconder, pero también hay muchos buenos policías, soldados, marinos, dispuestos a trabajar bien, e incluso, hasta dar la vida por un ciudadano en riesgo y en cumplimiento de su deber y eso no puede pasarse por alto.

Carrereando la chuleta


Entró en vigor la Guardia Nacional en un evento en el que se presentó a una tropa impactante y evidentemente nueva, a la vista de la opinión pública, aunque de una u otra manera ya había empezado a brindar servicios de vigilancia y seguridad en algunos puntos de la República Mexicana. Conformada por integrantes del Ejército, la Marina y la Policía Federal, aunque ya estas dependencias ejecutaban acciones de seguridad, muchas veces coordinados -otras no tanto- en el combate al narcotráfico, la vigilancia en puntos estratégicos, retenes…

Y todo aquello que se sume los trabajos de seguridad en beneficio de la población siempre será bienvenido, pero hay algunos detalles a tomar en cuenta, como el que las regiones son distintas.

Mientras aquí en el sur tenemos severos problemas en el fenómeno migratorio, para el que se necesita una policía comprensible, humana e inteligente que identifique quiénes son los que van sin documentos pero que apoye quienes vienen a dejarnos divisas en esta frontera; en el norte del país o en Veracruz en donde el narcotráfico es el principal asunto a combatir, pues se ha infiltrado como un cáncer en la sociedad, se requiere de estrategias distintas, de elementos capacitados en otras funciones.

Pero esta figura no puede serlo todo o no va a funcionar, no como se espera, porque faltaría una parte fundamental: el fortalecimiento de las instancias que aplican la justicia. Se requiere de jueces, ministerios públicos, magistrados, incluso de miembros de la Suprema Corte, que apliquen la ley de manera convincente, que sea justa, como debe -o debería- ser. No comercializable.

Hay riesgos, de alguna forma con la creación y las funciones de esta Guardia Nacional efectivamente se está militarizando al país, como lo señalan sus principales detractores, pero quisiera darle el beneficio de la duda, quiero pensar que las tres principales inteligencias involucradas serán capaces de restablecer el orden que tanta falta está haciendo.

Si con esto se logra que nos volvamos a sentir seguros en las calles, en los establecimientos, en las carreteras, en nuestro mismo hogar, le deseo una larga vida, pero si por el contrario, aumentan las violaciones a los derechos humanos y no hablo de los delincuentes, me refiero a los ciudadanos que a veces quedan en medio, entonces sí habría que solicitar se revise este esquema y se mejore.

Yo confío en nuestras instituciones de seguridad, como lo he dejado en claro antes y por supuesto que hay elementos malos, eso no se puede esconder, pero también hay muchos buenos policías, soldados, marinos, dispuestos a trabajar bien, e incluso, hasta dar la vida por un ciudadano en riesgo y en cumplimiento de su deber y eso no puede pasarse por alto.

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